Paidea

Salarios mínimos

A lo largo de mi vida y los estudios, me ha ido menos mal con las letras que con los números. Nunca tuve mucho éxito con las Matemáticas, aunque siempre he reconocido su importancia para fundamentar las explicaciones sobre la realidad en que se vive.

En esta colaboración habré de apoyarme en algunos números (cifras, porcentajes) para sustentar la sorpresa (¿o la molestia?) que provoca el que, desde el gobierno, se considere como “un hecho histórico” la homologación del salario mínimo, porque con ello se cumple, según el Secretario del Trabajo, con lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo, de “mejorar los ingresos y de resarcir la pérdida del poder adquisitivo del salario”.De verdad es increíble que pueda sostenerse lo anterior.

La dichosa homologación consistió en aumentar $1.82 el salario mínimo del área geográfica B que era de $68.28, para quedar en $70.10 como en el área geográfica A. Es obvio que con ello no logra resarcirse la pérdida del poder adquisitivo que, según cifras oficiales, se ha visto disminuido en un 69.43% y, de acuerdo con estudios de la Facultad de Economía de la UNAM, ha perdido 78.66%.

Durante casi cuatro décadas ha sido constante la pérdida del poder adquisitivo del salario y de ello hay suficientes datos.

De ahí que se explique no sólo la pobreza sino la miseria en que se encuentran un gran número de familias, lo que constituye una grave violación de nuestra Carta Magna que establece: “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Es claro que no se cubren tales necesidades, ya que con el salario mínimo actual sólo se puede adquirir el 30% o menos de lo que se adquiría en 1970, de donde se desprende que hoy un trabajador necesitaría tres salarios mínimos para recuperar su poder de compra, o bien que un salario mínimo se fije en $220.00 diarios.

Desde luego no voy a proponer que de un día para otro, o por decreto, se llegue a ese nivel.

Pero es urgente que se dejen de tomaduras de pelo, que se tomen decisiones en serio para caminar con rapidez hacia esa meta, y dejar atrás el estancamiento que han sufrido los salarios por décadas, a lo que también se agrega la precarización del empleo, la falta de seguridad social, la pérdida de prestaciones, la informalidad y el subempleo, según investigaciones de El Colegio de México.

¿Le parece justo el triunfalismo del gobierno?. 



gabriel_castillodmz@hotmail.com