Paidea

Retomar la iniciativa

El gobierno que encabeza el señor Enrique Peña Nieto ha retomado la iniciativa. Aunque haya quien piense que nunca la ha perdido, es indudable que después de meses difíciles, prácticamente contra las cuerdas, con deterioro de la imagen presidencial y cierta pérdida de credibilidad en el ámbito internacional, el régimen ha decidido lanzar una estrategia para retomar la iniciativa en el terreno político. Lamentablemente no lo hace para bien de la República, de la sociedad, de los ciudadanos. Lo hace para defender los intereses del grupo en el poder o, peor aún, los intereses de quienes están detrás de ellos. Afirmo esto último porque observo que esta estrategia se impulsa como resultado de las presiones que sectores empresariales empezaron a ejercer sobre el gobierno para que “ponga orden”.Algunas acciones que forman parte de esta estrategia son: 1) el carpetazo que prácticamente ha dado la PGR al caso Ayotzinapa, al declarar como verdad “histórica” la versión de un delincuente imputado como autor material de los crímenes. Al parecer al gobierno no le interesa que persistan dudas, ni contar con más elementos de prueba o lo que piensen los familiares; 2) el envío de un gran número de federales con órdenes para evitar la toma de casetas en algunas autopistas y contener o desactivar acciones de protesta en Chilpancingo y otras partes de Guerrero; 3) la realización de una reunión con rectores de universidades, convocada por el presidente en Los Pinos, donde se comprometen apoyos para la educación superior; 4) el señalamiento, sin pruebas, del supuesto vínculo del director de la Normal de Ayotzinapa y de estudiantes con un cártel de narcotraficantes. Es una perversa forma de sembrar dudas en la sociedad sobre la legitimidad del movimiento en favor de los desaparecidos. 5) la creación de la Comisión para la Paz y la Reconciliación en Guerrero, encabezada por la Secretaria de Desarrollo Social, con las consabidas promesas de apoyos a la entidad. Es evidente la puesta en marcha de una política de “la zanahoria y el garrote”. Por una parte, el ofrecimiento presidencial de recursos para las instituciones pertenecientes a la ANUIES con el propósito de lograr “más educación superior y de mayor calidad para los jóvenes de México”, o la promesa de mayor desarrollo para los guerrerenses con recursos de la SEDESOL y, por otra parte, la decisión del más alto nivel de “hacer respetar el Estado de Derecho”, entiéndase hacer uso de la fuerza frente a las manifestaciones de inconformidad social, según se desprende de las declaraciones amenazantes del Secretario de Gobernación sobre los “grupos que buscan desestabilizar”. Así o más claro. 


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