Paidea

¿Reformar la Reforma?

Me causó sorpresa leer el pasado viernes, en la columna de Carlos Marín, un comentario que se acerca a lo que pudiera ser un elogio hacia Andrés Manuel López Obrador.

Esto, que parecía inimaginable, se da tal vez porque el político tabasqueño dijo algo que, seguramente, coincide con lo que piensa el autor de El asalto a la razón respecto al problema generado por la imposición de la reforma “educativa” y la consiguiente resistencia de los maestros identificados con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Según Marín, nadie “había puesto los puntos sobre las íes” respecto a este asunto como lo hizo el dirigente de Morena. Por mi parte creo que esto es discutible, pero habrá de reconocerse que es un ingrediente más en la búsqueda de salidas al problema.

Entiendo que ante posiciones irreductibles de los principales protagonistas (SEP-CNTE), debían intervenir otros actores, de ahí que entrara en escena el Secretario de Gobernación, responsable precisamente de la gobernabilidad en este país, con la idea de bajar el nivel del conflicto; además, la oportunista presencia de la dirigencia nacional del SNTE, con un pliego de peticiones que debió presentar hace más de dos años y actuar con firmeza en defensa de sus representados, cosa que no hizo.

Estas dos apariciones y la disminución del perfil beligerante de Aurelio Nuño, nos hacen pensar que el gobierno de la república ha modificado su posición hasta ahora invariable.

Por ello, un político experimentado como López Obrador, que ha percibido lo que pudiera representar para el gobierno dar una respuesta directa y favorable a todas las demandas de la CNTE, hace algunos planteamientos que se deben analizar.

Por una parte, que los maestros no pidan la derogación total de la reforma (modificando la postura del todo o nada), y que el gobierno acepte revisar (y en su caso cambiar) los puntos que han generado más polémica, particularmente relacionados con la evaluación.

Por otra, una vez superados los aspectos conflictivos, propone caminar hacia la construcción de una verdadera reforma educativa con el concurso de todos los actores que obligadamente deben participar: maestros, padres de familia, especialistas, estudiantes.

Una reforma que ponga en el centro lo pedagógico, que sea de largo alcance para evitar parches e improvisaciones. Y debe quedar muy claro que las respuestas que se obtengan, los logros que se alcancen, a partir de la revisión que se haga en las mesas donde debe estar la CNTE, serán resultado de la lucha de miles de maestros que no se dejaron doblegar, que rechazaron dignamente la imposición gubernamental. 



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