Paidea

Ocuparnos de la política

El vínculo ciudadano-política hoy más que nunca adquiere relevancia. La política es una actividad de tal trascendencia, de tal impacto para el rumbo de las sociedades, que no se puede dejar sólo a los políticos “profesionales”. Debe convertirse en permanente preocupación y ocupación de los ciudadanos,  pero no únicamente como tema para charlas de café, sino en el ejercicio cotidiano de los derechos y los deberes, así como en la participación directa en los asuntos públicos que conciernen a nuestras comunidades, municipios, entidades y al país.Quiero referirme a ciertos hechos, ocurridos en días recientes en la región. El pasado domingo fui testigo de un concurrido acto en la Plaza Mayor de Torreón, al que acudieron numerosas mujeres, hombres, jóvenes y niños, de distintas comunidades. Me sorprendió la cantidad de autobuses en que fueron trasladados y que permanecieron hasta que terminó el evento para llevarlos a sus lugares de origen. Al observar el desarrollo de las actividades en un gran escenario instalado ex profeso, y después de preguntar a algunas personas asistentes, pude constatar que se trataba de un acto artístico-político para festejar el 40 aniversario de la agrupación Antorcha Campesina. Desconocía que en La Laguna, y particularmente en Torreón, esta organización, que en varias partes del centro y sur de la república tiene mayor presencia, vinculada al PRI  y con no muy buena fama, tuviera la capacidad de “convocatoria” o de movilización que mostró el domingo. Desde luego surgieron algunas preguntas: ¿De dónde salió el financiamiento para la realización de ese acto masivo? ¿Qué intención hay detrás de esa demostración de fuerza? No son preguntas ni ociosas ni ingenuas. Como ciudadanos es válido plantear éstas y otras interrogantes e intentar encontrar respuestas.Los otros hechos tienen que ver con la aparición en ciudad Lerdo, a lo largo del boulevard Miguel Alemán y algunas avenidas, de una gran cantidad de pendones, de buen tamaño, con imágenes y leyendas alusivas a la obra de gobierno municipal, colgados de postes y arbotantes. Se da una negativa impresión a los visitantes, por el mal aspecto que genera tanto plástico expuesto. Además, nos hace recordar que el Instituto Electoral prohibió a los partidos políticos hacer uso de ese recurso propagandístico, que aparte de ir contra la ecología daña la imagen urbana. Hoy lo revive la administración municipal, con el agravante de usar los colores del partido en el gobierno. Algo similar ocurrió en Gómez Palacio, pero con anuncios espectaculares por distintas partes de la ciudad, en la misma lógica de dar a conocer la obra de gobierno.A los ciudadanos nos parece oneroso para las finanzas públicas el que se gaste, en hechos como los señalados, un dinero que pudiera destinarse a mejorar los servicios a la comunidad. Pero nos confirma que ya es una realidad la restauración del antiguo régimen priísta, con las viejas prácticas nuevamente ejercidas bajo el manto de un discurso “modernizador”. Son apenas indicios de lo que se percibe como una tendencia a imponer, con un enfoque centralista, estilos de gobierno, prácticas políticas, y mecanismos de control a través de la asignación de recursos públicos. Hay un evidente retorno de un centralismo autoritario, que se da a nivel federal y se replica en los estados. Los ciudadanos debemos ser más observadores, desarrollar una mayor capacidad de análisis de la realidad socio-política y de participación en los asuntos públicos, para no permitir desviaciones o excesos en los gobernantes.

 

gabriel_castillodmz@hotmail.com