Paidea

Movilizaciones magisteriales

Este viernes y sábado ocurrieron dos eventos relacionados con el magisterio lagunero, que me parece conveniente comentar. El primero fue una marcha de Gómez Palacio a Torreón, en protesta por el esquema de evaluación que se insiste en aplicar a los maestros, por parte de las autoridades educativas, pero también en solidaridad y coordinación con otras movilizaciones que continúan en diversas entidades del país.

El segundo fue un Foro Educativo en una prestigiada Universidad de la Región Lagunera de Durango, que generosamente abrió sus puertas para recibir a maestros y maestras de distintos niveles educativos, padres de familia y estudiantes que, en un importante número, se reunieron para formar parte del inicio del Observatorio Educativo de La Laguna.

La idea de vincular las dos actividades en este escrito, tiene que ver con la necesidad de que los maestros entendamos la urgencia de ejercer nuestro papel más allá de las aulas, como sujetos sociales, superando el rol de “burócratas pedagógicos”.

Es fundamental que, sin desconocer o incumplir nuestras obligaciones, tengamos la capacidad de defender nuestros derechos en calidad de trabajadores y los derechos del resto de la población, donde están incluidos los alumnos que asisten a las escuelas y los padres de familia que, dadas las circunstancias que vivimos, enfrentan serias dificultades para sacar adelante a sus hijos.

Las movilizaciones en las calles son un recurso último de los trabajadores y de los ciudadanos, cuando se ven afectados sus derechos y existe cerrazón de las autoridades que, además, no cumplen correctamente con su función.

Se ha hecho antes y se hará en el futuro, a pesar de las intenciones gubernamentales de criminalizar la lucha social. No podrán callar ni inmovilizar a quienes necesitan hacer oír su voz y expresar su inconformidad por lo que está pasando en el país.

El magisterio lagunero, como el de todo México, tiene la obligación de recuperar su conciencia de clase, su capacidad de indignación y coraje cívico, su espíritu solidario para, junto con los padres de familia, hacer frente a la embestida contra la escuela pública que, contra lo que se diga en los círculos oficiales, es producto del modelo neoliberal que nos han impuesto.

Lo que se requiere ahora es revisar los esquemas tradicionales de movilización, diseñar nuevas estrategias orientadas a evitar el perjuicio a los alumnos, a ganar la confianza de los padres y de la sociedad. Aquí es donde entra la otra actividad realizada el sábado (el Foro Educativo), encaminada a iniciar un movimiento pedagógico, sobre lo cual escribiré la próxima Paideia. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com