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Madres lectoras

Anteriormente hice referencia al importante papel que hoy juegan las mujeres en el ámbito de la cultura y al número creciente de ellas que dedican tiempo a leer, con los efectos positivos que tal actividad trae consigo.

Aludí a la sensibilidad como característica común en ellas, que puede ser potenciada con el ejercicio de la lectura. Hay evidencias, constatadas personalmente en nuestra región, de los alcances y logros que tienen los círculos o salas de lectura, integrados y/o encabezados por mujeres.

De ahí que me refiera a un proyecto que, aunque se ha presentado a diversas autoridades, no se ha podido concretar. Se trata de la formación de madres lectoras.

¿Por qué es de interés el tema? Porque el sector femenino ha crecido de manera notable. Alguien dijo en alguna ocasión que las mujeres ya son la mitad, o un poco más, de la población del planeta y madres de la otra mitad.

Es una razón de peso; pero además nos interesa porque son ellas las que más influencia ejercen en la familia. Lamentablemente, un considerable porcentaje de ese sector no ha tenido acceso a estudios, donde la lectura sea un eje formativo que posibilite el participar de las bondades y riquezas derivadas de esa tarea. Y no han tenido acceso por el trato desigual que todavía padecen, en pleno siglo XXI, producto del aún arraigado machismo.

Aunque caiga en un lugar común, debe decirse que toda madre quiere lo mejor para sus hijos. A partir de ello, no podemos dudar que la lectura les aportará mayores elementos para decidir qué es lo mejor y contar con herramientas efectivas para comunicarlo: mayor amplitud de vocabulario, desarrollo de nuevas ideas, imaginación fortalecida. Se sabe que la mejora del lenguaje potencia el pensamiento. Las buenas lecturas, se ha dicho, sirven para movilizar espíritus y formar ciudadanos críticos e independientes.

Esto lo pueden hacer las madres con un poco de ayuda. Esto contribuiría a la transformación social. Quizás por eso no se ha querido hacer. No obstante, debe buscarse que desde instancias gubernamentales vinculadas a las mujeres, y a través de organismos de la sociedad civil, se atienda la necesidad de apoyar a las madres para que cumplan su delicada función.

Cultivar la conversación, contar historias, compartir pensamientos, es algo que las madres pueden practicar con los hijos pequeños y motivarlos, con el ejemplo, para que sean buenos lectores. 



gabriel_castillodmz@hotmail.com