Paidea

José Martí

Dos elementos se conjugaron para escribir esta columna: la situación que hoy se vive con la llegada de Donald Trump al poder, que nos obliga a conocer más la historia de los Estados Unidos, y el haberse cumplido ayer un aniversario más del natalicio de José Martí (28-01-1853/19-05-1895), quien escribiera numerosas páginas sobre ese país al que conoció desde dentro durante largas estancias, sobre todo en Nueva York, donde tuvo contacto con los acontecimientos, las formas de vida y la cultura norteamericana.

Analizó desde su contexto, en el siglo XIX, el proteccionismo y criticó el colonialismo. Vale mucho la pena releer a Martí, no sólo por lo que escribió, con excelente prosa y gran agudeza, acerca de nuestro vecino del norte, sino por los aportes que hizo a la política, la educación, la literatura y muchos campos más.

El interés por este personaje emblemático para Cuba y todo Latinoamérica se acrecentó, de mi parte, después de estudiar la  variada y compleja obra literaria del escritor cubano José Lezama Lima. Entre los hallazgos obtenidos en ese recorrido está la admiración y el conocimiento que el autor de Paradiso tuvo respecto a quien consideraba su maestro y ejemplo a seguir: el también poeta José Martí, una  de las personalidades más atrayentes del siglo XIX sobre el cual Lezama escribió memorables páginas que nos acercan a un hombre de múltiples facetas que alcanzó una dimensión universal, por su patriotismo, fortaleza moral e intelectual y la calidad de su producción literaria.

Pude percibir una especie de devoción de Lezama hacia Martí, lo cual fue continuado por los discípulos del maestro de Trocadero, especialmente por el escritor Cintio Vitier, quien fue por años director del Centro de Estudios Martianos y encargado de la edición crítica de las Obras Completas del autor de Versos Sencillos.

Vitier, junto a su esposa la poetisa Fina García Marruz , dedicó buena parte de su vida al estudio y divulgación de los textos de Martí, personaje que hoy adquiere vigencia por sus planteamientos en favor de Nuestra América, por su lucha independentista, por su amor a la Patria.

Siempre quedé sorprendido por la capacidad de ese hombre que, desde muy joven, conoció la prisión por motivos políticos, viajó por América y Europa, escribió miles de extraordinarias páginas sobre los más variados temas. Murió luchando por su país a los 42 años. Un ejemplo a seguir en muchos sentidos. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com