Paidea

Frente a un nuevo año

Es increíble la rapidez con la que transcurren los días a lo largo de un año. Los acontecimientos se suceden de manera vertiginosa y nos vemos imposibilitados para entenderlos en su justa dimensión, pues apenas ocurre un hecho digno de nuestra atención cuando otros más se dan de manera simultánea y consecutiva. Es difícil leer la realidad. Es necesario aprender o reaprender.

Pero hay otro elemento que se presenta en nuestro convulso mundo contemporáneo, en esta época de la imagen, de predominio de los medios tecnológicos, donde todo se convierte en un espectáculo, que en un momento disfrutamos o padecemos y al siguiente lo olvidamos. Ello ha venido influyendo en nuestra sensibilidad de seres humanos y ha posibilitado la generación de lo que se conoce ahora como una manifestación del mal en este tiempo: la insensibilidad ante el sufrimiento humano.

Eso que Zygmunt Bauman llama ceguera moral “elegida, autoimpuesta o aceptada con fatalidad en una época que más que otra cosa necesita rapidez y agudeza en la aprehensión y las emociones”.

Efectivamente, debemos replantearnos las maneras de ver, sentir y pensar lo que ocurre en el mundo y en nuestro entorno. Poner atención no sólo a lo que pasa con las grandes figuras que nos presentan los medios, sino a los que sociólogos y tecnócratas han dado en llamar “extras de la multitud”, “individuos estadísticos”, “muchedumbre”, “electorado”, “hombre de la calle” o “gente común”.

Aunque también hubo cosas buenas, no podemos negar que este 2016 fue un año de tragedias, de sufrimiento humano en el mundo y en México. No se trata de ponernos pesimistas, más bien son propicias las fechas para la reflexión. Sería largo enumerar ejemplos en relación con niños, mujeres y ancianos, provocados por causas diversas (migración, guerras, hambre, enfermedades, violencia, etc.). Seguramente podemos traer a nuestras mentes algunas imágenes impactantes que logramos almacenar, pero que ya quedaron en el pasado y no alcanzaron para modificar nuestras actitudes o comportamientos frente al dolor ajeno.

De ahí que ante el año por venir debamos plantearnos la necesidad de recuperación de la sensibilidad perdida, ocuparnos en la búsqueda de nuevas formas de actuar como verdaderos seres humanos, conscientes de que vivimos en la era del Facebook y del Twitter. Feliz Año Nuevo. 


gabriel_castillodmz@hotmail.com