Paidea

Formación para la política

Uno de los pensadores más lúcidos de nuestro tiempo, el sociólogo ZygmuntBauman, quien ha contribuido con sus aportes a la comprensión de la complejidad de las sociedades contemporáneas y de los nuevos tiempos que vivimos, ha vuelto a poner al día algunos aspectos relacionados con una de las actividades principales del quehacer humano: la política, que parecían olvidados o cosa del pasado irrecuperable. En uno de sus siempre interesantes libros, que lleva por título En busca de la política nos ofrece planteamientos provocadores,  que abren caminos a la reflexión sobre este asunto fundamentalque hoy adquiere enorme vigencia. Su lectura y reciente relectura me ha afirmado en la idea de que lo que hoy hace la Clase Política en México es cualquier cosa menos política. Puede parecer aventurada esta afirmación pero trataré de fundamentarla.Tengo la impresión que por lo menos en las últimas tres décadas se ha venido profundizando lo que puede llamarse una desviación, o tal vez sería mejor decir el abandono del sentido, del significado de la palabra política que tiene que ver con la búsqueda del bien común. Por ello desde esta columna me parece pertinente escribir no sólo sobre aspectos relativos a la educación y la cultura, sino también abordar lo referente a la política a partir de considerar el término Paideia como el ideal de la formación del hombre. Precisamente ZigmuntBauman ha planteado que este asunto debe convertirse en uno de los objetos principales de la preocupación política de la sociedad. Por lo menos en México ese ideal formativo se ha dejado de lado, pese asu importancia, ya que no se reflexiona sobre él y no es materia de discusión en los círculos políticos. Es sabido que en nuestro país la política es una de las actividades que mayor desprestigio tiene entre la población, se califica muy baja en las encuestas y, sin embargo, los políticos que se dedican profesionalmente a ello parecen no darse cuenta o, peor aún, no les preocupa, no les interesa cómo los califiquen y, bueno, el cinismo toma carta de naturalización. Ante asuntos de interés nacional, no se aprecia en los políticos el ejercicio de la reflexión crítica, y sí la tendencia a la actuación por consigna. Es evidente la carencia de una visión superior y la falta de objetivos históricos. No hay proyecto o programa para el país, pero sí para los grupos de poder económico. En la actualidad un importante número de individuos ostentan cargos de presidentes municipales, gobernadores o diputados cuyo desempeño es verdaderamente decepcionante, resultado de la falta de formación. La inconsistencia como servidores públicos o de plano la incapacidad, la improvisación, la ineficiencia, la falta de comunicación con los habitantes, la ambición y búsqueda de enriquecimiento rápido, entre otras, son algunas de las características que hace falta corregir a partir de la observación, la vigilancia y la presión ciudadana. Somos los ciudadanos los responsables de lo que ocurre en la política y del desempeño de los políticos, pues los hemos dejado hacer y deshacer. Por ello es necesario que los ciudadanos también nos formemos para el ejercicio de la ciudadanía y para exigir que la política retome el significado original de esa palabra, vinculada a la idea del bien común, y demandar a los políticos que su principal tarea sea contribuir a que se convierta en factible y que valga la pena luchar por ella. Estamos lejos de tal propósito pero habrá que empezar. 



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