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Cultura, Internet y computación en las escuelas

No tengo la menor duda que la cultura personal potencia la acción pedagógica de los docentes, lo que vuelve a la necesidad de cultivarse, un asunto de urgente atención. Los maestros debemos incorporar la dimensión cultural en las actividades de actualización permanente y en el quehacer cotidiano en las escuelas, que deben concebirse como espacios que posibiliten el acceso a la cultura. Acepto que hoy la sociedad globalizada tiene como nueva cultura la llamada cibercultura, y habrá que ponerse a tono con ello en un contexto donde se ha hecho realidad el predominio de la computadora y las redes informáticas.De ahí que los temas de la computación y del Internet sean ineludibles para los maestros.  Quienes nacimos en los inicios de la segunda mitad del siglo pasado, no pertenecemos realmente a la llamada era digital, somos más bien producto de la era Gutemberg, pero estamos obligados a utilizar las importantes herramientas que están en pleno auge en el siglo XXI. Probablemente nuestra formación nos lleve a planteamientos en este campo que pueden ser cuestionados o al menos generar desacuerdos, pero considero pertinente ofrecer algunos puntos de vista sobre el uso de estas tecnologías en las escuelas.No dejaré de insistir en que son herramientas y no fines en sí mismos. De igual forma dejo establecida mi posición en cuanto a que no las veo como la panacea, ni comparto la visión de quienes piensan que la crisis de la educación tiene que ver con el atraso tecnológico o que la calidad de la misma va a mejorar cuando cada escuela, e incluso cada alumno, tengan una computadora. El propio Steve Jobs, genio de la computación, dijo: “lo que está mal con la educación no puede ser solucionado con la tecnología”. No basta con invertir en hardware o en software, se requiere también invertir en lo que Guillermo Jaim, investigador argentino, llama humanware, es decir, hay que aplicar recursos para el desarrollo de los alumnos e impulsar programas que atiendan la adecuada formación inicial y permanente de los maestros, pues la enseñanza sigue siendo cuestión de ejemplos y ello requiere buenos docentes que interactúen con estudiantes motivados, a los que puedan servir de inspiración. Parece un sueño guajiro, pero hay que plantearlo como condición necesaria para el cambio educativo.Por otra parte, una de las razones que se esgrime para el uso de la computadora en las escuelas, es que por medio de ellas se proporcionará a los alumnos muchos más datos, más actualizados, lo cual se considera indispensable en la “era de la información”. Desde luego que no se puede cuestionar el hecho de tener acceso a mucha información, el problema es qué se hace con esa información, cómo se procesa, cómo y para qué se utiliza. La escuela debería destinar más tiempo al desarrollo de habilidades intelectuales, a la atención de la lectura, la escritura, el pensamiento, la capacidad de escuchar y de expresarse. Si a ello pueden contribuir las computadoras, bienvenidas. Pero en muchas ocasiones sólo sirven para entretener, estar a la moda o como manifestación de status. Además, en el terreno escolar favorecen prácticas nocivas como el “copiar y pegar”, que llevan a los estudiantes a tomar trozos enteros de textos obtenidos en Internet que se presentan sin el mínimo trabajo de síntesis, de construcción personal. Por ello dejamos en claro que no se cuestiona la computadora o el internet que son medios, sino el uso y abuso en que se incurre.



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