Paidea

Compromiso público con las Normales

A raíz de los acontecimientos en Tlatlaya, estado de México, donde soldados del ejército mexicano incurrieron en violaciones graves a los derechos humanos, al ejecutar a un grupo de presuntos delincuentes cuando ya habían entregado las armas, y en Iguala, Guerrero, donde policías municipales mataron a seis personas, tres de ellas estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, y entregaron al crimen organizado otros 43 jóvenes que aún permanecen desaparecidos, me resulta sorprendente la cobertura que la principal televisora comercial ha dado a estos hechos y a las manifestaciones de indignación que han ocurrido en distintas partes del país y del mundo. Desde luego que lo delicado de estos asuntos los vuelve inocultables por la reacción en otros países y la intervención de organismos internacionales, pero ya antes esa importante televisora ha sesgado la información en otros casos. Por ello nos extraña que, en lo relativo a los normalistas de Ayotzinapa, no sólo divulgue ampliamente la situación en horario estelar del principal noticiero, sino que el conocido y experimentado conductor exprese abiertamente la solidaridad con los padres de familia de los estudiantes muertos y desaparecidos, y se sume a la exigencia explícita de que se llegue hasta las últimas consecuencias para hacer justicia. No creo que sea un cambio en la orientación y las políticas de esa empresa de comunicación, pero es digno de mencionarse.A partir de lo anterior quiero señalar que, en este contexto, el pasado jueves Joaquín López Dóriga entrevistó al Secretario de Educación, Emilio Chuayffet. Dada la expresión de molestia que este señor mantuvo, se puede deducir que fue por órdenes superiores a dar la cara y fijar la posición de la dependencia a su cargo. El señor Chuayffet, sin voltear a ver a su entrevistador, y con gesto adusto, tuvo que decir cosas con las que seguramente no está de acuerdo, respecto a la respuesta del gobierno a los estudiantes del Politécnico, que fueron resueltas e indicadas desde Gobernación. Además, bajo la presión del conductor, debió manifestar la solidaridad con los estudiantes de Ayotzinapa y sus familias, así como señalar con precisión que el gobierno de la República se pronuncia porque las Normales no desaparezcan, sino más bien se les fortalezca. Estoy seguro que lo expresado fue contra su voluntad, pues es sabido que el funcionario al frente de la SEP tiene una posición no favorable hacia esas instituciones. Chuayffet había guardado silencio, indebidamente, sobre los acontecimientos de Iguala, en los que se vieron perjudicados estudiantes, miembros de una escuela perteneciente al Sistema Educativo nacional. Su palabra forzada, pero hecha pública, hoy es un compromiso asumido por el gobierno federal que la sociedad mexicana deberá estar atenta de que se cumpla.Ese compromiso es con las Escuelas Normales, para generar las condiciones que las conviertan en instituciones dignas de pertenecer al nivel superior, a la par que las mejores universidades y tecnológicos del país en cuanto a infraestructura, presupuesto, preparación de su personal, prestaciones y, desde luego, nivel de eficiencia y obtención de resultados. Volvemos al viejo tema de la formación de maestros. El gobierno, a través de la SEP, es el único responsable de lo que pase en esas instituciones. Ya no caben quejas, lamentaciones o lanzar culpas, lo que se requiere es retomar algo que nunca debió abandonarse: hacer de la formación de maestros una POLÍTICA DE ESTADO, con todo lo que ello implica. Contar con docentes de calidad, con compromiso social, es imprescindible. De no ser así seguiremos dando palos de ciego en materia educativa, con el riesgo de que se agudicen los conflictos y entremos en un callejón sin salida. 



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