Función Sabatina (León)

Función Sabatina

LA ESTELAR

Nombre: José Ángel Mantequilla Córdova.

Peso: Completo, no lo ha perdido.

Estatura: Se subió a tres partidos políticos.

VS

Nombre: Héctor El Pacman Santillana

Peso: Completo, no es pesado porque cae bien.

Estatura: Política, alta, física, alta.


Señoras y señores, por el campeonato local de peso completo, Función Sabatina anuncia la pelea del siglo a la que la crítica ha dado en llamar: Star Wars (The origin). Luego de la crónica de una candidatura anunciada, llegó por sus propios fueros José Ángel Mantequilla Córdova, con sus cinturones de excampeonatos nacional y mundial; a lo que el establo del Cuyo Trujillo lanzó a su ángel, perdón a su querubín albiazul, Héctor El Pacman Santillana. En la esquina del Pacman ya están los couches y excampeones Carlos El Furioso Medina y Luis Ernesto Luigi Ayala.

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KO

Que si están ahí es porque les gusta


Luego de que la Policía Federal reventó dos casas donde presuntamente se cometía del delito de trata de personas y capturó al principal implicado en pleno centro histórico de Guanajuato capital, la regidora del PAN en el ayuntamiento capitalino,  Guadalupe Barrera Auld,  consideró que muchas ocasiones a las mujeres les gusta trabajar en esos sitios.

A pregunta expresa sobre la movilización policiaca y la liberación de una docena de mujeres víctimas de este delito en el callejón de Peñaranda,  la regidora señaló que “muchas veces son las mismas mujeres las que quieren trabajar en esos  lugares; habría que ver, hacer un estudio”.

Finalmente  dijo  que prenden  focos rojos en el municipio,  aunque “es un tema que no es nuevo, no sabemos exactamente dónde se encuentre, pero en todas las ciudades existe esto (la prostitución), lamentablemente”.

Deduciendo de todo lo anterior, entonces “muchas” mujeres les encanta lidiar con borrachos, con hombres bajo los efectos de las drogas, con desconocidos de los que no tienen idea cuáles son sus perversiones; seguro que adoran estar en peligro, todo el tiempo, de sufrir agresiones físicas, insultos, de poder perder incluso la vida, y el dinero de la paga.

Peor todavía, si en ese caso se presume trata de blancas, entonces las mujeres gustan de que las exploten, de que las tengan secuestradas, amenazadas por los proxenetas, por sus custodios que podrían pertenecer al crimen organizado. Vaya pensamiento de las buenas conciencias de Cuévano.

POR MOISÉS CERVANTES