Función Sabatina (León)

Función Sabatina

LA ESTELAR

Nombre: Carlos ‘El Furioso’ Medina

Peso: Semipesado, ha ido ganando la categoría de pesado.

Estatura: Mídale: fue alcalde, gobernador, diputado federal y senador.

Vs.

Nombre: Ricardo ‘Cochulito’ Sheffield.

Peso: Minimosca. Come lo que sea para subir de peso

Estatutura: Mediana, lo que le quedó de la alcaldía de León.

 

En Milenio, que es el Palacio del Boxeo, no había pelea estelar, pero llegó un viejo lobo de los encordados que acaparó la estelar. Carlos ‘El Furioso’ Medina. Luego de que se le preguntó sobre los posibles candidatos por el PAN a la Presidencia Municipal de León, y concretamente que qué pensaba de Ricardo Sheffield, de inmediato asestó un descontón de ko fulminante (a la Márquez contra el Paquiao), pues dijo que sería el peor error que pudiera cometer el PAN. ¡Lona!

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KO

Muchas personas ya le rezan porque creen que es un santo y que tiene el don de la ubicuidad, además del don de lenguas. Se trata de Fernando Olivera Rocha, secretario de Turismo en el Estado, quien al mismo tiempo se le ve en Tarimoro y en Xichú, echando a andar proyectos turísticos o en San Miguel de Allende y Guanajuato, consolidando las Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Al mismo instante aparece ofreciendo degustaciones culinarias guanajuatenses en Tokio y en París; acullá sustentando una conferencia en un congreso mundial en Tumbuctú y acucá en León, subiendo a un globo aerostático, muy sonriente.

Pues bien, queda derribado el ídolo, no es ni beato, aunque muchos aseguren que lo vieron levitando cuando oraba… Se trata de un caso de clonación multitudinaria a partir de células padres; secreto que se tenía guardado celosamente por el Estado, y que supera la ficción de Los niños del Brasil.

Al Estado no le quedará más que detener su proyecto de clonación de otros secretarios, que tenían la única finalidad de hacer más eficiente su trabajo (o engañar a sus acreedores). No les queda de otra que talonearle duro y salir en cuanta foto que puedan, por aquello de sus aspiraciones.

POR MOISÉS CERVANTES