Vivir el día

¿A que le tiran?

Informes de autoridades de tres estados dieron cuenta el jueves de por lo menos seis homicidios. Por supuesto, el estado de Guerrero, Acapulco y regiones vecinas son las zonas que se llevan la palma en la mortandad. Aunque otros estados, principalmente Tamaulipas y Michoacán, ofrecen a menudo notas rojas mortales.

Así, es frecuente oír y saber de la “localización” de asesinados. En Acapulco se encontró un hombre de 22 años con un disparo en la cabeza. A media tarde, gente armada disparó contra seis clientes en una cervecería en la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional. Murieron un adolescente de 16 años y Jesús Villalobos Gregorio, de 29, y resultaron heridas dos mujeres. Después, en la colonia Centro, una persona fue asesinada a tiros.

En el municipio de San Fernando, Tamaulipas, un oficial fue muerto y uno herido, como saldo de una emboscada a un vehículo de la Policía Federal. El Grupo de Coordinación dio cuenta, la madrugada de anteayer, que gente armada a bordo de dos unidades atacó a elementos de la División Seguridad Nacional. En la cercanía del poblado San Germán se encontró una camioneta con seis civiles bien armados, quienes dispararon con armas largas. Al tratar de evitar las balas de los agresores, la patrulla se echó en reversa, pero fue embestida por una camioneta Ford Excursión, con más hombres armados. El vehículo salió de la carretera y uno de los policías murió.

En Veracruz, autodefensas rechazaron entregar armas y, con la manutención de retenes, han bajado delitos como plagios y extorsiones. Han instalado retenes, no son claras o admisibles varias acciones de quienes afirman ser autodefensas, pues han quemado patrullas, detenido policías estatales, veracruzanos y poblanos, han bloqueado carreteras. Se les ha ofrecido capacitación para que se incorporen al Mando Único. En el municipio Zinapécuaro se retiraron barricadas que se instalan en las entradas y salidas del pueblo, ya que acusan deficiencias en la seguridad y acordaron con el gobierno de Michoacán para comprometerse a garantizar la integridad y el bienestar de los habitantes. Algunos lugareños huyeron, se dice migraron, a Estados Unidos, y éstos han ofrecido cámaras de seguridad para reemplazar las barricadas.

No se sabe a qué le tiren, en el fondo, pues es claro que los agresores no podrán prevalecer, aunque lleven tiempo “operando”. La confusión de quiénes son defensores locales o asaltantes dificulta la represión legal.