Vivir el día

Traidores del PRI

Con rezagos onerosos por ellos, la Comisión de Justicia Partidaria del PRI expulsó de sus líneas al ex gobernador del terrible estado de Tamaulipas Tomás Jesús Yarrington Ruvalcaba. Y suspendió la militancia del ex gobernador de Quintana Roo Roberto Borge Angulo.

No se sabe bien qué implica la suspensión de militancia, como tampoco se sabe mayor cosa de lo que es ésta.

También es ignoto el conocimiento de lo que es militar en un partido. Lo corriente es que se cree que la militancia es asistencia a asambleas, participar en votaciones. Se cumplen formalidades partidarias y se comprometen, dicen, con la ideología del partido.

Insólitamente, se ha expulsado a Tomás Yarrington acusándolo de vulnerar sistemáticamente los estatutos del partido, al código de ética y conducta por actos de falta de probidad durante su gestión.

Se le tacha de perpetrar y de haber afectado la imagen del partido que uno llama revolucionario —involucional.

Pasma que se diga que las vulneraciones fueron sistemáticas, es decir, constantes y organizadas y no hay manera de entender, ni aceptar, las acusaciones. En 2012 fue acusado en Estados Unidos por millones de dólares en sobornos de los cárteles del narcotráfico para lucrar con bienes raíces en Texas.

La suspensión de Roberto Borge Angulo está en suspenso “hasta en tanto se resuelva el procedimiento iniciado en su contra, dada la gravedad de sus acusaciones, con efectos jurídicos de cara a cualquiera de sus escenarios”.

Las acusaciones vienen por procedimientos sancionadores iniciados por el priista Octavio Delgado Casillas contra Borge Angulo.

También de manera inusual, se resolvió expulsar a Arturo Bermúdez Zurita, José Antonio Chara Mansur y Gabriel Ramos, cómplices del nefasto gobierno de Veracruz. Por su puesto, fueron agentes de Javier Duarte.

Más que sabido es que la “militancia” consiste en conseguir posesiones oficiales o en el partido, pues constan señalamientos de corrupción con lo cual han generado un deterioro grave, en la imagen del partido ya tan desprestigiado.

Dicen que quieren combatir frontalmente su corrupción y sancionar las conductas que afecten al desempeño de funcionarios, emanados de sus filas. Harán caso en el PRI a otros, que no han de ser pocos, atendiendo también de lo que se logra saber en los medios de comunicación colectiva. Más vale tarde que nunca.