Vivir el día

Del populismo

Enrique Peña Nieto se presentó excepcionalmente en la guarida, en la sede, del Partido Revolucionario Institucional, y lanzó, más que una expresión personal, una advertencia para quienes debieran ser sus compañeros. Hizo recordar versos de Sor Juana Inés de la Cruz.

“Por qué queréis que obren bien / si los incitáis al mal”. Se ha considerado que el mensaje más bien era contra sus camaradas aspirantes a sucederle, e hizo consideraciones alusivas al populismo, el cual el PRI debe combatir. Pero algo le preocupa a EPN al considerar que otros países viven amagados por el populismo. Por supuesto, no dio nombres de países.

Quizás tuvo en mente al gobierno de Venezuela, aunque cabe aplicarse en rigor a otras naciones. El populismo, de acuerdo con J. Germani, constituye el uso particular de movimientos sociales —el politólogo considera que son “aberrantes”— y lo entendió como una modalidad asincrónica, asumida por los procesos de transición de la sociedad tradicional a la sociedad industrial.

Es el caso de considerar si la República mexicana ya llegó a ser una sociedad fundamentalmente industrializada. Probablemente los mexicanos creen que el País ya no es una nación rural.

Se entendió que el mensaje directo y fuerte fue para congelar destapes para la Presidencia. En Excélsior se presentaron fotografías de quienes hoy pudieran ser, o son, precandidatos fuertes: Manlio Fabio Beltrones (ideólogo del sistema), César Duarte, de Chihuahua, que la está pasando mal por siniestros naturales y políticos. Aurelio Núñez, jefe de la Oficina de la Presidencia, y Alfonso Navarrete Prida, son señalados como actuales destacados y presidenciables.

El populismo se define como un movimiento (“nacional-popular”). César Camacho, después de un discurso alabando a EPN, pidió que los ciudadanos trabajen para solidificar las reformas del estado de derecho, estabilizar la seguridad y apuntalar el crecimiento.

Los manejos políticos, los mensajes comunes, aluden a la restauración del “tejido social” (aún no se sabe qué tejido, que en todo caso está desgarrado por la impunidad y la corrupción), no se determinan las desgarraduras del equívoco “tejido social”. Y otra vez “el que se mueve no sale en la foto”.