Vivir el día

Tianguis político

Las manías políticas subsisten porque no ha cambiado lo que se llama “el sistema” y el clientelismo. Es el modo de mantener o conseguir que el aparato actúe para la repartición de poderes y beneficios en el país mexicano.

Para mantener o conseguir complicidades, defensas, es uso —no solamente de priistas— el recurso frecuente del reparto de prebendas y beneficios.

Ahora, antes de concluir su gobierno, Eruviel Ávila repartió notarías a los allegados priistas, a los aliados del Verde, sin excluir a panistas y perredistas. No se considera la hipercrisis criminal, social y moral que menoscaba fuertemente a la República. El gobernador Eruviel Ávila es el ejemplo conocido y cínico.

La impunidad propició que Ávila creara 11 notarías. Con esto dio lugar a que su brazo derecho, el secretario de Finanzas e Infraestructura, Erasto Martínez, mantuviese ingresos indefinidamente. Ávila también socorrió a Héctor Javier Astudillo Calvo, hijo del gobernador de Guerrero. Lo propio hizo con Gustavo Fernández, colaborador de Humberto Castillejos, ex jefe de la Oficina Jurídica de la Presidencia, quien fue dotado con una notaría.

Igualmente, los panistas Lorenza Gárate y Luz María Angélica Alatorre. Otro beneficiario fue el perredista Omar Martínez, hermano del secretario de Asuntos Electorales del CEN del PRD.

También se ha precisado el nepotismo en Morelos, donde el magistrado de circuito, Alejandro Roldán Velázquez, colocó a tres hijos, una nuera, cuatro sobrinas y sobrinos, y tienen gaje en el Poder Judicial del estado.

No importa que el nepotismo esté detectado. Así lo han precisado los Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Desde hace mucho tiempo no hay propaganda o programas que aludan al origen, ya remoto: la Revolución mexicana. Ni quien se acuerde, ni quien la aluda.

El neoliberalismo rampante conlleva el interés en las posiciones, los negocios y las chambas, de manera que el proceso revolucionario del siglo pasado no es de incumbencia de lo que bien se ha llamado la partidocracia, con algún beneficiario como en Chihuahua que busca identidades y negocios a pesar de una vociferada independencia.

Es vasta y general, junto con los nepotismos, la consecución de cargos sin que alguien proponga derroteros nacionales e ideológicos.

Andrés Manuel López Obrador se define medianamente con esquemas ideológicos y con activismos en todo el país. Quizá esto sea motivo de que se contemple posibilidad amplia de que pudiera ser el candidato presidencial triunfador.

Pero la derrisión social es ya un drama que aproxima a mayor violencia en todo el país. Y con el pato Donald Trump, más que amenazante, se tendrá que deponer el nepotismo y la corrupción ubicuos.