Vivir el día

De la Trumpada

Ciertamente, el peligro mayor de la humanidad ahora se centra en la posibilidad de que el estúpido Donald Trump pudiera lograr la presidencia de Estados Unidos de América. Está grabada, documentada, su inepcia, su ignorancia, su cretinismo y su sexismo.

Este sujeto recurre a cuanta maldad eficaz puede llevarle a su nuevo capricho, no solamente el descomunal tesoro que posee, sino que ahora pretende lograr el poder de la mayor potencia económica y militar en el mundo contemporáneo. Aunque la República de China mantenga fuerzas económicas, poblacionales y vínculos que le ponen en lugar superior.

No es solo de inculparse al pato Donald político, sino al aparato socioeconómico de Estados Unidos de América. La ignorancia o la ingenuidad hacen creer que el juego democrático y el ejercicio electoral son los elementos mayores para dirimir presidencias y sucesiones. Las disputas en los países capitalistas son de los poderes económicos mayormente. También importan sobremanera los poderes militares y los religiosos. Lo que decide finalmente es la consecución de capitales para el gasto de las tareas electorales y los compromisos que se fincan o establecen con los candidatos.

El caso del vándalo sexista Trump posee una marca singular, pues es un astuto para el enriquecimiento.

Bien ha hecho Carlos Slim al advertir las posibilidades, en el caso de que el candidato de los republicanos logre el poder. Advierte, y él también sabe de capitales propios, que si la desgracia ocurre, Trump destrozaría la economía de EUA y previene cómo ha planteado el republicano que gravaría con 35% las importaciones, lo que acarrearía “una inflación brutal”.

Ya ha afirmado el secretario Meade que estará permanentemente atento a la administración federal yanqui, que es permanente la atención mexicana a los sucesos estadunidenses. Es lugar común advertir que la interdependencia con los poderes gringos es condición de México.

La brutalidad del millonetas es conocida, así como es desconocida su noción de la historia del mundo. Las injurias en lo que su estupidez llama “los mexicanos”, además de que consta y ha quedado registrada y reprobada su pretensión de crear un muro divisorio en la vecindad norteña de la República mexicana.

Felizmente en México y en otras partes del mundo, el repudio a este farsante peligroso, fascista, es un amago que se repudia ampliamente.