Vivir el día

El imperialismo de Trump

Las imbecilidades y locuras del pato Donald Trump han llegado en los últimos días a un extremo sumamente odioso y acosador no solamente para su país, sino para el mundo. No en balde se habla ya de una crisis nuclear.

La brutalidad de este tarado ha llegado en momentos recientes a amenazar directamente a Corea del Norte, sobre la cual advierte lo que él llama “soluciones militares”, pero también llega a otra intimidación y amenaza al decir que no descarta una posible acción militar en Venezuela, país que por lo demás está en sus peores momentos y también en la operación de otro bruto: Nicolás Maduro.

Tan posible es que se dé una agresión, que Rusia, China y Alemania se manifestaron alarmados por Pyongyang y la retórica del dictador norteamericano, que resulta ser el presidente estadunidense. A pesar de los juegos partidarios y las controversias entre republicanos y demócratas.

El millonario tarado, el pato Donald, no las trae todas consigo y hace jugarretas con Corea del Norte, entre otras, para encarar el destino de ciudadanos encarcelados allá. Así, se habla de conversaciones sigilosas en torno a ciudadanos estadunidenses en ese país, de las cuales ha salido la pretensión de que pudiera haber arreglos serios sobre las armas nucleares norcoreanas.

Las prevenciones internacionales, ya se dijo de alarma, podrían ser acompañadas por el menosprecio y repudio hacia el norteamericano.

La barbarie imperialista del yanqui ha llegado al punto de que ha insistido mucho en desatar la intervención militar en la nación sudamericana, asolada y maltratada por un dictadorzuelo que ya carga con una mortandad superior a 100 personas.

De suerte que se da una conjunción patética por quienes logran controles amplios de políticas y que no muestran consideraciones atentas al derecho internacional. Lo mismo en Estados Unidos de América, Venezuela y Corea del Norte. Intimidatorio, el gringo no deja de expresar amenazas que pueden tener inmediatez: “Las soluciones militares ahora están completamente listas y cargadas en caso de que Corea del Norte no actúe de manera sabia. ¡Ojalá que Kim encuentre otro camino!”

Los desastres administrativos federales de Estados Unidos se han agravado con la presencia eminente de financieros y no de políticos con experiencias que permitan desahogo ante las maldades previstas.

Hay más de una instancia de la crueldad en acciones internacionales del imperio estadunidense. Ningún gobierno y país ha cometido los genocidios perpetrados, por ejemplo, en Japón. Si es que no ha de hablarse de su injerencia indebida, ilegal, en países como Panamá y Cuba, para aludir a lo más cercano.

El menosprecio y rechazo de los millonetas en el poder administrativo de Estados Unidos de América no termina, ni mucho menos, en el repudio interno. Nunca ha habido un presidente de este país que insistentemente sea repudiado interna y externamente. Se le considera como el presidente más inepto y confuso de muchos tiempos. Tan grave como preocupante es el activismo intervencionista estadunidense. Ya crónico y otra vez pavoroso.