Vivir el día

Más de la Trumpada

Como se temía, y se viene incrementando, la conquista de la resistencia al nefasto pato Donald Trump, quién ya está causando agravios, aun sin tomar posesión.

Agresivo y lepero la ha tomado contra México, ya le causó daño antes del 20 de enero cuando tome el cargo mayor, el agravio posible por el alza del dólar (aunque se habla de que es un problema internacional), que ha costado hasta 21.05 pesos. El secretario de Hacienda y Crédito Público previno que se podrá intervenir en el mercado.

La hostilidad y el repudio a este candidato de la porquería política es internacional. Su estupidez de construir un muro fronterizo, con costo al Estado mexicano, es una de sus amenazas fuertes.

Ya confirmado como presidente electo bajó un tanto su agresividad, pero no cabalmente. Racista la ha tomado contra los musulmanes y los mexicanos, y también con otras minorías que habitan allá. No menos grave es su rechazo a los tratados comerciales internacionales.

Pero ha habido respuesta pública a la llegada de éste vándalo, expresada sobre todo por jóvenes en más de un estado norteamericano con creciente activismo de repudio.

Los trastornos mentales del fulano, no solamente las complejidades electorales, estatales, propiciaron que el neoyorquino lograra la presidencia. Se piensa y dice que la señora Hilaria Clinton se durmió en sus laureles y que no operó eficazmente para la consecución del poder ejecutivo federal norteamericano.

Los dramas estadunidenses se agravan crecientemente, entre ellos la lucha interracial. Lugar también oriundo de la esclavitud, el racismo es signo crónico de este país, grande en sus obras, pero no menos, en su agresividad internacional. Como ninguna nación en la historia, la destrucción atómica de decenas de miles de japoneses y su territorio es el hecho genocida más criminal de la humanidad.

Se han comunicado prevenciones mexicanas. Una arenga de Peña Nieto logra tanta benevolencia como inutilidad: “Optemos por ser positivos y por el optimismo”, es una petición banal y ahora difícil de asumir con la mucha violencia y pobreza mexicanas. Los tiempos horrorosos ya llegaron y se van a incrementar, es lo más probable y execrable.