Vivir el día

Horror

No solamente en Estados Unidos de América, sino también en muchas partes del mundo, la toma de posesión del pato Donald Trump ha causado preocupaciones graves y grandes. Éstas son tantas, que han obligado a los cuerpos represivos a proteger más al presidente ya en funciones. Desde antes de que asumiera el mando, el multimillonario ya había damnificado directamente la economía mexicana y de otras partes. Aquí, el peso mexicano perdió valor.

Inmediatamente, el narcisista enfermizo tomó decisiones y manifestó un populismo que en él más bien es insólito. Dijo que era un representante de los olvidados por lo que él cree que es la globalización. A pesar de la presencia del ya ex presidente Barack Obama y de otros también, ese sujeto potenciado ahora no se guardó en reprobar todas las administraciones pasadas.

También acusó de fábricas abandonadas y puestos de trabajos “robados por otros países”, se lanzó también por un proteccionismo interno y que se salga Estados Unidos de la esfera internacional. Su afán de poder a lo loco lo llevó a desdeñar el avance estadunidense que ha logrado una tasa de desocupación baja en términos históricos. Su lejanía de la actividad política directa le introdujo a nombrar a empresarios como funcionarios federales. De la misma manera, no se guardó su racismo y mostró su preferencia a las multitudes blancas que le hacen caso.

Entre las agresiones específicas e inmediatas a México sobresale su necedad de construir el muro que dividirá a las dos naciones y que está acompañado por su pretensión injustificada para “regresar a millones de connacionales y sudamericanos”, a sus países de origen. La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, se lanzó a decir: Trump tiene buena voluntad con las naciones, todas.

De hecho, los mexicanos y otros se han puesto en guardia y convocan a posiciones firmes. Así, Miguel Barbosa, del PRD, determina bien que lo que se ha establecido en el mando superior estadunidense es una oligarquía. Fernando Herrera, del Partido Acción Nacional, ofrece una buena propuesta al pedir combate con inteligencia, astucia y una actitud diplomática permanente. El priista Emilio Gamboa afirma y sostiene justamente que ha de rechazarse cualquier posibilidad de construir un muro y aboga por los entendimientos vigentes en materia de seguridad fronteriza.

De manera que no es un exceso, y sí una prevención certera, sostener que la longeva lucha entre el imperialismo estadunidense y las naciones contemporáneas es una necesidad política. Esto urge, sobre todo por el temible regreso forzado de ciudadanos latinoamericanos, principalmente. Hay gente fantasiosa de otras partes que no acaban de conocer las condiciones de lucha interna grave en Estados Unidos, país dividido como bien dijo Hilaria Clinton.

Ya miles de mujeres protestaron en Washington, Europa y Latinoamérica contra el imbecilizado, racista y misógino presidente.