Vivir el día

El "desTrumpado"

Ya se dio el primer horror. Donald Trump logró la candidatura del Partido Republicano para la Casa Blanca. Increíblemente abatió a precandidatos más conservadores y amenazantes. Ya cundió la alarma mundial.

La misma Hillary Clinton rechazó y descalificó las pretensiones del multimillonario, cuyas afirmaciones racistas y neonazis han sido expresadas más de una vez. Sus habladurías y expresiones discriminatorias han sido exhibidas por todos los medios.

Imbécil como suele ser, ha querido que se le admita en lo que se conoce allá como los hispanos. Entre el pasmo se ha sabido de grupos abundantes de gente de estirpe e intereses del sur de su país, entre amedrentados y oportunistas. En México ya se han tomado algunas previsiones para encararle en caso de que la desgracia de su nominación culmine en la Casa Blanca.

Jorge Castañeda previó desde el verano del año pasado que sería candidato el racista contumaz. Teme el independiente que pueda llegar a la presidencia. Los espantos que suscita han llegado al punto de un repudio frontal de su contendiente más probable, Hillary Clinton.

Su idiotez es extrema, su propuesta de que se construya un muro fronterizo en el sur de Estados Unidos, además de ser cretina de suyo, llega a la insolencia de advertir que la frontera ilegal la habría de edificar los mismos mexicanos. Hoy no se cree que su candidatura sea eficaz. Pero ya se había advertido tiempo atrás de que no sería imposible.

Se cree que Trump no habrá de vencer a la candidata demócrata, pero ya el hecho de su nominación inquieta mucho, por más que las probabilidades de Clinton sean mayores.

La llegada de esta amenaza mundial propicia que aun dentro del Partido Republicano aumenten los repudios y los rechazos. Las inconformidades internas aluden a la indisposición a guerras en países lejanos; los pensionados no quieren perder sus derechos, que incluyen la sanidad para los jubilados, mucho menos admiten que cierren fábricas, porque exportan la producción a México o a China.

La toma de posición ha llegado al punto de que Barack Obama declare que la presidencia no es un juego ni capricho para millonarios. Puede ser que la candidatura de Hillary Clinton y los empeños de los muy probables victimados, destacadamente los latinoamericanos, impidan una catástrofe internacional. Pero esta es una lucha que tendrá que actuarse constantemente, y no hay razón para confiarse. La riqueza inconmensurable de este misógino y racista podría imponer votaciones del todo temibles.