Vivir el día

Vaticinios

Por más que no se viva sino el presente, por días, segundos, horas, en inexorable es inevitable hacer cálculos, regresivos o futuristas. No hay tiempos iguales, ni son los mismos días para todos. Cada quien su tiempo y sus conexiones con los ajenos. Y así, en México, igual se juega, se fantasea sobre un presunto año nuevo, por el porvenir.

Quienes determinan, condicionan, mayormente, son los poderosos de los dineros, las fuerzas públicas, las trasnacionales, y en los entornos de barrios, familias, comunidades y naciones. El recuerdo, la memoria, son clave. Catorce países en regiones del océano Índico han rememorado la megatragedia de hace diez años, que causó muerte y desapariciones supuestamente de 230 mil damnificados.

Las previsiones son ocupación circunstancial u oficial. Se sobreconsideran las posibilidades de bienes o males desde las jerarquías. No son pocos quienes juegan a las cábalas para las invocaciones, ensoñaciones para la atracción de salud, dinero o suerte. Claudia Villanueva los considera recursos ficticios para conseguir propósitos, esperanzas y expresar los mejores deseos. Es sabido que más se cree en la suerte que en Dios.

Que si se ha de comer en estos días lentejas a las 12 de la noche el último del año nuevo; que si se han de poner calzones rojos para atraer amor; que agua por la ventana para la expulsión de las mala energía a la medianoche, barrer para sacar lo ingrato. Que si se han de guardar 12 monedas de la misma denominación y arrojarlas en la media noche; que si se han de donar borreguitos para que venga la lana (pecuniaria).

El uso de prendas de color verde para ahuyentar enfermedades. O blancos en Brasil para la renovación y la pureza. Verá gente dar vueltas en las calles para lograr viajes, con 100 o 200 pesos en el bolsillo derecho.

Los vaticinios que se manejan como pronósticos son adivinaciones, son instrumento mental que llega, por supuesto, a los adivinadores profesionales por lucro. Y así se difunden informes o cálculos, reales o dolosos. El manejo del valor de las monedas y de las economías es ocupación, de buena o de mala fe, para confundir, engañar o prevenir. Las bolsas de valores son centros en donde los cálculos y prevenciones imponen derroteros de miles de personas, aunque sean muy pocas las que usufructúan o padecen ganancias o pérdidas.

En los asuntos mexicanos las ideas sobre avances o retrocesos en empresas trasnacionales y nativas suscitan ambiciones y miedos. Destacan los temores sobre las tragedias ocurridas o probables por la desgracia brutal de asesinatos, revueltas o rebeldías. La desaparición o ignorancia sobre los ausentes y muertos en Iguala, en el estado de Guerrero, han creado activismos que reclaman con justicia, otros con su uso como bandería, así la Ceteg que se asume como reparadora y reclamadora de agravios con verdades y mentiras.

Contubernios y afanes de lucros y de dominio de regiones establecen averiguaciones, persecuciones, como en Cocula, epicentro de normalistas. La abundancia y crecimiento de las delincuencias llegó al presupuesto del Programa Nacional de Prevención del delito en 2015: 2 mil 686 millones de pesos; 88 millones más. Guerrero recibirá 207 millones más. Guerrero, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa y el Distrito Federal serán los recipientes para “prevenir” delitos. Sesenta y seis municipios, seis demarcaciones territoriales del DF, siete zonas metropolitanas y dos zonas conurbadas están listados.

Los destinos y la verificación de logros no serán de conocimiento multitudinario, ni mucho menos, seguramente. Pero la ilusión hace pensar que, en efecto, habrá consecuencias aminoradoras de crímenes.

La locura criminal llegó hasta la payasada. “Lagrimita” y “Costel”, un par de payasos, registró la planilla ante el Instituto Electoral de Participación Ciudadana de Jalisco. “Lagrimita” como candidato independiente y su hijo “Costel”, como regidor. Al haber registro no se cree que sea una payasada más de esta familia.

Con realidades de espanto y payasadas circunstanciales, México, un día aquí y otro allá, enfrenta su desgracia singular, como en pocos de sus tiempos aciagos. Se ha analizado fundamentalmente aquí las cada día más, reuniones, simposios, conferencias para dar cuenta, denunciar, enfrentar, el horror. También se ha aludido a enjuiciamientos extranjeros, de las mismas Naciones Unidas, que reclaman o piden a los gobiernos de México que sean más activos y eficaces.

Como es frecuente, la Iglesia católica ocurre tardíamente, a pesar de reclamaciones de su Episcopado y ante el asesinato del sacerdote Gregorio López. Alza firmemente su voz pero no activa ni azuza a sus miles de congregaciones para defenderse. Son docenas, al paso de largo tiempo, los sacerdotes católicos victimados. No se habla de muerte o persecuciones graves a otras confesiones religiosas.

Y algo habrán de evitar o sancionar las acciones federales para que un plan de seguridad atienda a 36 municipios de Guerrero, Michoacán, Morelos y el Estado de México. Las bandas de Guerreros Unidos, Los Rojos, La familia michoacana y Los caballeros Templarios son los más malignos que se disputan el control de Tierra Caliente.