Vivir el día

Trump: el horror

Las imbecilidades crecientes del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos llegaron antier a extremos insoportables, al punto de que gente de su partido manifestó inconformidad con sus pretensiones. Causa estupor y malestares internacionales su candidatura.

Un recurso constante para su propaganda han sido sus ataques a México, a sus migrantes. Pero su ignorancia y audacia le llevan a inmiscuirse en distintos asuntos, generalmente a tontas y a locas.

Grabaciones, algunas de hace años, otras recientes, evidencian su machismo, su misoginia. En alguna de ellas se le escucha  decir barbaridad y media y expresar su desprecio a las mujeres. No obstante, son millones los cautivados e idiotizados por una retórica infumable. Si se ha de hacer caso a las encuestas, la posibilidad de su ascenso al poder gringo le hacen ciertamente un competidor para atender.

El gobierno mexicano actual ha tomado en serio la amenaza de este millonario que ha tomado la política (o lo que él cree que es política) como un afán importante. Lastima más el seguimiento de millones, a pesar de que sobran datos y hasta evidencias de que este sujeto no tiene nada que ver con lo mejor o sensato.

Se dice bien que su arribo tendría consecuencias catastróficas, sobre todo para los mexicanos. Los temores inmediatos se concentran en el posible cambio en envío de remesas. No hay confianza en que en las cámaras legislativas federales pudiesen frenar las maldades de este neoyorquino estupidizado.

Los cambios al Tratado de Libre Comercio importarían pérdidas, principalmente para el gobierno, para los mexicanos. Sí que son precisas y fuertes las maldades que podrían sobrevenir: muro, aranceles, expulsiones y xenofobia. No sería asunto espeluznante de no ser por la dependencia socioeconómica mexicana y la movilidad de millones en la frontera norte.

Para hondura del malestar, lo apremiante es el hecho de que miles de haitianos quieran ingresar a territorio estadunidense, pensando que salir de México o Centroamérica, o Haití, sería solución para una vida de hambres, injusticias, violencias, desesperanzas.

Por más que siempre ha habido migraciones europeas, asiáticas, bajo la hipótesis falaz de que estar en territorio y negocios estadunidenses habría de resolver problemas de millones.