Vivir el día

Revueltas de la CNTE

Chiapas, Tabasco y Oaxaca son los estados donde la confrontación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación ha obligado a movilizaciones policiacas y militares de magnitudes extraordinarias. No se puede hablar de una revolución magisterial, pero sí de revueltas.

Los activados de la llamada disidencia ocurren aquí y allá para buscar diálogos oficiales. Fracasaron en la Ciudad de México para obtener la aquiescencia del gobierno de Miguel Ángel Mancera para que interceda a fin de lograr diálogo con el gobierno federal. No así el incremento de simpatizantes, de padres de familia y oportunismos de políticos que quieren acarrear agua a su molino.

Las tomas de posiciones oficiales son firmes. Se insiste en que no se admitirá diálogo hasta en tanto no haya retorno a clases. Las confrontaciones llegan al punto insólito de enviar 4 mil federales para frenar a la coordinadora en Chiapas. En Tabasco ya llegó la sangre al río, pues miembros de la Secretaría de Seguridad Pública de ese estado se violentaron en varios tramos de la federal Villahermosa-Ciudad del Carmen.

Ya se lanzaron piedras y botellas de vidrio. Alrededor de 2 mil antimotines reaccionaron con gases lacrimógenos y con sus escudos dispersaron a los inconformes. Media hora más tarde se agruparon los docentes y quisieron tomar la carretera colocando troncos en varios tramos del camino. Hubo más bombas molotov y cohetones.

El recurso de bloqueos y las agresiones ocasionó que hubiera dos heridos por rebote de los gases lacrimógenos, otros manifestantes se lastimaron al lanzarse hacia potreros y se dañaron con alambrados. Dos disidentes cometieron el abuso de detener a 10 reporteros durante nueve horas.

Por más que los disidentes son abundantes y acompañados por padres de familia, no se prevé que las reclamaciones concluyan en la consecución de su propósito. Para lograr plenamente sus afanes sería menester transformar leyes constitucionales.

La represión justificable de los poderes nacionales ha llevado ya al despido de más de 4 mil 500 maestros que han causado baja por acumular cuatro faltas consecutivas en Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Michoacán.

Al llegar a pleitos medianamente cruentos entre policías y disidentes es de temerse que se incrementen los números de despedidos, detenidos y sentenciados. La presencia de los inconformes en la Ciudad de México no ha merecido solidaridad y atención especiales. A mediano plazo habrán negociaciones, pero los costos de estos pleitos ya importan gastos de millones de pesos por movilizaciones militares y policiacas, y por el impedimento de tránsito necesario.