Vivir el día

Rectorías universitarias

Las rectorías de la UNAM han sido encomendadas, en casi una tercera parte, a médicos. Prontamente, al advertirse este hecho, se replicó sosteniendo que el trabajo que han cumplido los profesionales de la medicina lo hacen en su condición de gente arraigada en los trabajos de la UNAM, junto con sus quehaceres en esa disciplina.

En un periodo que se contempla como largo, y que da pie para que se solicite aplicación de las leyes de transparencia, pues no se conocen bien a bien las tendencias y los grupos de poder académico y administrativo. No hay nada semejante a una auscultación vasta, ni entre los profesores, los administradores y los trabajadores, quienes, por cierto, son miembros activos en la institución.

También ha provocado algunas reconvenciones el hecho de que sea otro médico el preferido para administrar. Pero quienes han sido electos por una Junta de Gobierno que tiene tratos escasos con la inmensa mayoría de los universitarios han sido personas vinculadas permanentemente con la universidad.

No solamente es un cumplido la afirmación de Enrique Luís Graue Wiechers, al sostener que el rector Narro, al frente de la Universidad desde 2007, ha dejado "un legado invaluable y bases sólidas para continuar formando generaciones de universitarios destacados". Como es inevitable, este relieve no solamente ha sido para el bien. Varios ex presidentes pumas son execrados.

El rector Graue reconoce y se compromete, y pugnará, dice, por cumplir funciones con "capacidad reflexiva, analítica y propositiva, capaz de indignarse ante la injusticia y la inequidad". Hasta la fecha no ha habido manifestaciones de inconformidad, a pesar de que el proceso de elección fue prolongado, inusualmente. Les tomó a los electores un periodo largo de 44 días.

Se expresaron beneplácitos de políticos. Enrique Peña Nieto, el coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados, Francisco Martínez Neri. Se ha ofrecido apoyo para que el próximo Presupuesto de Egresos federal sea mejor. Así que la aquiescencia ha sido lo común y no son anticipables protestas internas ni externas.

Universidad de las más reconocidas en el mundo, pontificia en su origen y laica en su mayor parte, ha engendrado universitarios de exaltación internacional. La situación mexicana en este siglo es de muchos lamentos, la violencia, el desempleo, la pobreza que enajena a la mayoría de los mexicanos, reclama que su universidad mayor mantenga sus principios de autonomía, libertad y tolerancia.