Vivir el día

Niñerías

Según datos del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social, hay 25.9 millones (54.6 por ciento) que se sitúan en pobreza, y de ellos 3 millones (11.9 por ciento) en pobreza extrema. Con emergencia tardía, José Antonio Meade expresó una afirmación triste y terrible: "la pobreza tiene rostro infantil". La Sedesol acordó con la Secretaría de Educación Pública un convenio para "hacer valer mis derechos: educación, cultura y alimentación que transformará a México".

Se atreven a sostener que garantizarán que 6.3 millones de niños y adolescentes cuenten con becas educativas, y así, destinarán 2 ml millones de pesos. El gobernador de San Luís Potosí y la representante de Unicef en México, Isabel Crowley, bien dicen que lo esencial es erradicar la desigualdad.

A lo que se suele llamar sectores más vulnerables —y que en realidad son los sectores más vulnerados— llegarán o llegarían a través de 17 programas sociales. Los niños son, los más de ellos, los preferidos de familias y de atención pública. Lo cierto es que los infantes tienen 12 puntos porcentuales más abajo en expectativas de vida que los adultos. Por supuesto, los más damnificados son los niños indígenas, a pesar de que ha habido beneficios notorios en acceso a la salud.

Se propone la misión de que Unicef, Sedesol y SEP establezcan un conjunto para universalizar los derechos contenidos en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La emergencia llega al punto de crear procuradurías de protección a la infancia, para garantizar, pretenden, sus derechos sociales: educación, alimentación y seguridad a su integridad.

Prospera extenderá sus apoyos educativos para beneficiar a estudiantes de familias de este programa, con becas de educación superior. Ya se firmó un memorando de entendimiento a jóvenes de muy escasos recursos, para que Prospera apoye a quienes quieren realizar estudios universitarios.

Así se llega a conclusiones tristes e insufribles, como el hecho referido de que 54 por ciento de menores de 12 años son pobres. No tiene admisión el alarde de que se habrá de atender a esta mayoría de menores que padecen, según Unicef, condiciones malas de supervivencia muy por debajo que los adultos. Si a esto se agrega que menores encuestados en el mundo por ChildFund Alliance sienten temor en sus casas y escuelas, y 63 por ciento se dice inseguro al salir a las calles, la pena es grande.