Vivir el día

Morelos, poder y horror

A poco más de 24 horas de haber tomado el poder municipal de Temixco, Morelos, fue asesinada Gisela Mota, su titular efímera. Se atrapó a un par de muchachos perturbados y se considera que pudiera ser esclarecido el interés y el motivo de la estupidez criminal.

Una semana atrás se había hablado de un Operativo Delta, cuyo propósito era la renovación del plan de seguridad en ese estado. MILENIO hizo saber que en 2015 subieron 5 por ciento los homicidios dolosos. En el registro de este diario, Morelos ocupa el segundo lugar, después de Tamaulipas, como la región con más homicidios, el tercer lugar lo tiene el Distrito Federal. El cuarto lugar es para Sonora y el quinto para Baja California Sur. El menos victimado es Yucatán.

En un llamado operativo Delta fueron ubicados 600 elementos estatales y federales para reforzar la seguridad. Con él proponen que no cualquiera tendrá a la mano armamento del Mando Único, pues para poseerlo se requiere licencia.

No se requiere mucha imaginación para ponderar el vínculo entre el poder, las ambiciones y el crimen. Al haber detenidos se podrá saber de orígenes y secuela de esta barbaridad. En Morelos la criminalidad es asunto grave, como lo evidencia la integración de fuerzas estatales y federales para tratar de frenar tanta maldición homicida. El secuestro y otros delitos, como la trata y el pago de piso, también son hechos que imponen inseguridades atroces y constantes.

Los otros estados con criminalidad mayor a 100 casos son el Distrito Federal, Sonora, Baja California Sur, Coahuila, Nuevo León, Tabasco, Durango y Puebla. Los estados con menos de 10 casos son Nayarit y Yucatán.

El homicidio doloso es un suceso crónico en el país. Pero la mortandad homicida no ceja. Por supuesto que no bastan las fuerzas represivas, y mucho menos el repudio moral. Ni tampoco los recursos hacendarios y de cuerpos policiacos y militares para inhibir tanta muerte.

Son dramáticos y repudiables los acontecimientos, y se destaca que hay regiones, principalmente costeras, donde el asesinato es felonía diaria. La vinculación con el narcotráfico, asunto trasnacional y no solamente mexicano, incrementa la disposición y comisión del peor de los crímenes, cual es la pérdida homicida de personas.

Sin llegar al colmo atroz de ser una nación con la mayoría de las personas armadas, como Estados Unidos, sí hay manera de conseguir armamentos letales, principalmente pistolas y metralletas. El poder y el crimen van asociados.