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México: guerra abierta

Ya se advierte, sobre todo con el inicio de la Operación Jalisco, que las muertes, los asaltos y la ocupación de veintenas de poblaciones, ya no solo en Jalisco, que es lo peor, sino también en Guanajuato, Michoacán, Colima y Tamaulipas se incrementan a lo bestia. La intensidad y la ubicuidad, la eficacia de los comandos es tal que ya se entiende como operaciones con concierto y alguna finalidad muy de fondo, de la cual ahora no se tiene precisión.

Las acometidas de extrema violencia han llevado al abatimiento de un helicóptero  militar que provocó la muerte de tres soldados, dos heridos y tres desaparecidos, como informó Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad. Según el represor legalizado, la violencia reciente es una respuesta al Operativo Jalisco. Con la referida habilidad se controló efímeramente, por horas, a 25 municipios, con 39 bloqueos.

El ataque siniestro al helicóptero Cougar, uno de los pocos que tienen fuerzas oficiales, aconteció en la ruta Casimiro Castillo-Villa Purificación. La aeronave marcó el alto a un convoy de civiles armados, estos respondieron con disparos dañando el rotor de cola, lo que le obligó a un aterrizaje de emergencia. El empecinamiento es amplio: 36 vehículos fueron incendiados, así como 11 sucursales bancarias y 5 gasolineras.

Monte Alejandro Rubido dijo que se usará toda la capacidad del Estado contra el grupo criminal de Jalisco. Pero como en Guanajuato, Michoacán y Colima, también hay enfrentamientos y bloqueos por parte de los criminales, es de entenderse que la represión federal se extenderá.

En los más de los casos de este corte, la información federal y local que se obtiene, además de lenta, suele ser imprecisa y poco determinada. Y aunque ha habido sesiones para aludir a la criminalidad y a sus posibles enfrentamientos, verdad es que no hay ni conciencia local, mucho menos nacional, de la causalidad y los logros posibles, si es que se pudiese pensar en alguna estabilidad.

El incendio de vehículos, negocios y bancos llevó a la aparición, pidiendo auxilio, de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros, lo mismo de agrupaciones que asocian a negocios mercantiles y de servicios.

No es posible que se toleren estos hechos, pues ya 26 rutas de servicio público pararon, y seguramente la protesta y los ánimos defensivos proseguirán, como habrán de continuarse los ataques en otros estados. Si a esto se agrega la estupidez de anarquistas de ocasión, y protestas ganadinero y plazas fáciles por la Ceteg, el tiempo que sigue será probablemente más costoso y mortal.