Vivir el día

Ladridos

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, alegó en favor de los programas sociales de la Ciudad de México. Se acogió a una expresión cervantina: “Cuando los perros ladran quiere decir que vamos caminando”. Su autodefensa la expresó en la delegación Xochimilco.

A pesar de que la pobreza extrema en la Ciudad de México se presenta como escasa, lo cierto es que los pobres son mayoría en el país. Las cifras oficiales hacen saber que el Producto Interno Bruto mexicano ha venido cayendo, y sigue vigente el paliativo de la campaña política: la Cruzada contra el Hambre.

El jefe de Gobierno se mueve mucho ante los medios de comunicación, y no para en faenas en las cuales su presencia personal es cotidiana. Pero sin ánimo injurioso, se largó con esta consideración que da cuenta del enojo que le causa los reproches a su tarea asistencialista, que él no la concibe como tal.

Emplean el subterfugio de aludir a una presunta población vulnerable, y lo cierto es que es una población vulnerada y que las asistencias alimentarias, por sí mismas, no disminuirán el raquitismo alimentario. Han instalado lo que llaman comedores comunitarios en la Ciudad de México, donde operan 350. El empeño de auxilio llega, dice, a personas que no pueden asistir a los comedores, por imposibilidades, por discapacidad.

Mancera divulga que en la capital de México, todos los programas son transparentes, sin que se les solicite nada extraordinario a los beneficiados. No habla de solicitudes ordinarias. El jefe de Gobierno sostiene: “No lo estamos haciendo ni a escondidas ni lo estamos haciendo exigiéndoles nada, solo nuestro censo es lo que tenemos, y además es público, transparente. No estamos escondiendo a nadie ni pidiendo nada”.

No se entiende de qué escondidillas pueda hablar. El secretario de Desarrollo Social, José Ramón Amieva, usó una expresión golosa, diciendo que el combate a la pobreza en la ciudad no es un tema de contención, sino de atención. Vaya pues.

Amieva recusó la tarea federal drásticamente. “A escala nacional, esos números no son nada favorecedores”. El Consejo Nacional de Evaluación de la Políticas de Desarrollo Social (Coneval) señala que en el país hay 2 millones de personas que están en pobreza. No dijo que en pobreza extrema. De esas cifras, más de 900 mil son personas que viven (sobreviven, debió decir) en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Según él, en el DF únicamente 1.3 por ciento de la población vive —padece, debió decir— en pobreza extrema. Que así sea, no se alude a quienes la penuria nacional está empobreciendo.