Vivir el día

“Ganar–ganar”

A dos años de terminar su administración, Enrique Peña Nieto afirmó que México seguirá apostando por el libre comercio. También habló de la nueva etapa de la relación de los países de América del Norte. Él tiene “claros los intereses para México”.

Es significativo que insista en que es una apuesta por el libre comercio que podría ser a partir de dos premisas: la expansión hacia nuevos mercados y promoviendo la competitividad de América del Norte. Insiste en que tiene claros los intereses del país. Supone que la política comercial trasciende coyunturas, pues se trata de una política de Estado, que han construido empresarios y gobierno.

Abandonado el populismo y, por supuesto, la propaganda que aludía a una presunta revolución social. Ni quien se acuerde o aluda a la Revolución de 1910; las estrategias que se ofrecen se fincan en la captura de inversiones y se aspira a captar entre 30 y 33 mil millones de dólares anuales al finalizar el sexenio.

La plaga del gobierno próximo del pato Donald Trump —que ya empezó a afectar la economía mexicana— impide hacer proyectos, pues el nuevo gobierno de EU, entre otras maldades, incluye el entierro de inversiones. El caso de Carrier como fabricante de equipos de calefacción y aire acondicionado, es instancia de los nuevos porvenires. Ésta empresa anunció que ya no invertirá más, aunque dejará una pizquita.

El Consejo Empresarial Mexicano del Comercio Exterior divulgó que ahora están pensando en varios escenarios, a fin de lograr un comercio diversificado y ahora no precisamente a las carreras. Van a enfocarse a exportaciones hacia Europa, los países asiáticos y América latina.

La idea de hacer cambios al TLC nada más para ganancias tiene el objetivo de que Canadá y México deberían imponer logros para que sus miembros tengan ventajas, productividad y competitividad en toda América del Norte. El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, cree que no se puede lograr sentido si no se hace una valoración realista de lo que se tiene y por su supuesto pide tomar en cuenta que la posibilidad de los países solo será grande si se asegura una dinámica de las naciones insertas en éste tratado.

Y, por supuesto, advirtió también que las firmas internacionales son competitivas y “no permiten que se les amarren las manos de esa manera”. Los riesgos y miedos surgen de la posibilidad de que el gobierno amigo del kukuxklán prosiga en sus ataques directos, institucionales y personales que no cejan a pesar de que en últimos días el multimillonario estadunidense atroz haya dicho algunas expresiones amables en busca de paliar sus repudios a México.