Vivir el día

Evaluaciones y devaluaciones

Con las usuales protestas e inconformidades del magisterio disidente se inició en Guerrero la evaluación de desempeño correspondiente al ciclo escolar 2015-2016. La Secretaría de Educación Pública informó que en el primer día, que hubo de haber concluido ayer, participaron 577 maestros y directores de educación básica y educación media superior.

También se ha comunicado que 3 mil 600 docentes de Guerrero han cumplido con su obligación de evaluarse. A pesar del uso del único recurso de los violentos crónicos de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero, no se impidió que la jornada evaluativa se cumpliese adecuadamente.

Los agitadores sistemáticos de la Ceteg marcharon en la mañana de la plaza "Unidos por Guerrero" a las oficinas del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación, cometiendo los ilícitos de allanamiento y daños, al romper ventanas, puertas, muebles y computadoras. Con irresponsabilidad también delictiva, saquearon varios paquetes de papeles y los quemaron en la calle.

También bloquearon por casi dos horas la Autopista del Sol, y la abandonaron tras la llegada de 300 federales que habían sido ordenados para desalojarlos. Carlos Botello Barrera, de la Comisión Política de la Ceteg, sostuvo que la evaluación de desempeño fue un fracaso y advirtió que las protestas seguirían ayer.

En Acapulco, maestros disidentes protestaron frente a la sede de la evaluación, sobre el Boulevard de las Naciones, de donde se retiraron al acudir la Policía Federal. En Guerrero concurrieron 2 mil 421 maestros de educación básica y 220 directores de este nivel.

No es previsible que las protestas contumaces logren su cometido en la mayoría de los casos. El activismo de la coordinadora ha venido decreciendo, y es de prevenirse que no habrá obsecuencia con sus pretensiones. Al no cumplir con sus tareas, los protestantes se han incrustado en incumplimiento laboral constante, y por lo mismo no habrá remuneración.

Por no ser generalizada en el país, esta empresa de presuntas reivindicaciones, y por la firmeza para enfrentárseles, no tiene destino mayor la aventura. Se entiende que detrás de la lucha la aprovechan presuntos trabajadores de la educación, aviadores y acarreados que reciben dineros para participar en las agitaciones.

La firmeza con que se ha enfrentado la ilegalidad de sus acciones, su condición minoritaria en la República, ya previene para saber que este empeño es más bien anarcoide y doloso.