Vivir el día

Espectros políticos mexicanos

Oído, visto y leído, el presidente del Partido de la Revolución Democrática, Carlos Navarrete, usufructuario (como sus demás compañeros políticos profesionales), manifestó que su desvaneciente partido “es más fuerte” que las dificultades que encara desde hace cuatro meses. Es decir, su quebranto duro.

No pudo ocultar leve compunción. Y arrojó afirmaciones desamparadas por los hechos. “Un partido es mucho más que seis fundadores y 28renuncias. No me alegro, pero me quedo con los más de 2 millones de perredistasque se quedan en su partido luchando diariamente, a veces lo que parece no es”.Pero no se admite que el egreso de principales sea asunto que se quede en lainmediatez.

Es valedera la afirmación de que los “miembros” de partidos debieran ser ciudadanos sabedores de los principios que sustentan, y que tengan en mente y como guía un propósito definido, y aún definible, más allá de las reivindicaciones, los cargos, las ganancias surgidas de nexos condirigentes o con “representantes” activos que se socorren con los dineros grandes que se otorgan a quienes se escalan en sus burocracias internas.

Indicó que en las elecciones se podrán incorporarpresuntos afiliados de los tres cárteles reconocidos oficialmente. El chapulinismo se incrementará de seguro.Porque no hay definición, conciencia, de ideologías ni propósitos de siembra yestrategias a largo plazo; el reformismo es la posición constante. Las ambigüedades y el cortoplacismo son clave: “…somos un partido con vocación social que cuida las libertades, que quiere la mejoría de las familias, que quiere salud, que quiere mejores salarios para la gente. Quienes comparten eso pueden estar en el PRD”. El simplismo de estas tesis es admisible por todo partido.

Y luego luego, requerimientos y reclamaciones. La senadora perredista Angélica de la Peña, miembro ella del enclave de Los Chuchos, embistió contra Alejandro Encinas, reputando como incongruente al senador. Reclama que abandone la bancada del partido y entregue la comisión que preside en el Senado, que les devuelva sus cosas. Esposa de Jesús Ortega, se querella ysu demanda la llevará al Comité Ejecutivo Nacional. Le incomodaron afirmaciones de AE, ya que no convalida “abandono” del partido con denuestos. Le achaca el “terrible error” de llevar a la candidatura y a la presidencia municipal de Iguala a José Luis Abarca, como si la voluntad única del senador hubiera sidobastante para la elección que fue admitida, no impuesta, por negociaciones.

También De la Peña estima que su ex compañero actuó como estalinista, irrespetuosamente. Irritada, indignada, no admite que se les considere comotraidores. 


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