Vivir el día

Chugo

Amado mío, entiendo que más bien estás en reposo. Tu valentía te llevó a encarar tus días con la valentía y entereza que han sido y son tu índole. También por eso te seguimos y admiramos.

Vivimos contigo el alborozo de tu erudición musical y cinematográfica. Lo cual daba cualidades nobles a tu trabajo en Radio Educación.

Por cierto, habrás de haber visto la solidaridad, la compañía de nuestros compañeros de Radio Educación. Es inefable la contradicción de lo que ahora vivimos y viviremos: el regocijo por tu humor perspicaz y sardónico y, por lo otro, tu sapiencia musical que nos compartías. ¡Vaya que sabías de música! Y cuán bien ayuntabas cantos y temas a los asuntos que tratábamos.

Has de estar ufano de la entereza y compañía de tu madre y de la dulzura de Liz, hija nuestra para siempre. Y con mayor emoción y razones tienes ahora en la eternidad, un mundo o vida diferente de la que conocemos. Como la nada no es, la eternidad ha de ser una persistencia ahora apenas intuida.

Las otras partidas existenciales de personas nucleares en nuestra vida que testimonia fehacientemente que como la nada no es, habremos de acceder a otras maneras de existir. Te amo más.

Bien nos instruías para que tuviésemos la ecuánime alegría de nuestra familia. Como es una instrucción de las que nos dotabas, sabremos cumplir.

Te hemos amado y esta ternura que nos inspiras seguirá.

Si alguien quisiese indagar cómo es que llegaste a tu basta información, habría que registrar lo que en tus días escolares fueron puntos formativos que tú aprovechaste magníficamente. Nuestra secundaria diurna no 13, El Colegio de Ciencias y Humanidades Sur, y la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, pero estos recursos que también se ofrecen a decenas de miles de jóvenes y algunos miles de adultos solo en casos minoritarios llegan a los haberes y usos que tú ejemplificas.

Es triste esperar hasta el día en que nos encontraremos en la física espiritual en que ha creído la mayor parte de la humanidad: paraísos, vida eterna, o cielos. Dios te guarde y te guardará y en nuestra memoria y conciencia vivirás.