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La CNTE devaluada

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se lanzó, como suele ser frecuente, para boicotear la evaluación de los maestros. Encontraron un concepto acalambrante, pues la tildan de punitiva. En Oaxaca sientan sus reales los agitadores.

Más “braveros” que bravos, su agitador principal amenazó con manifestaciones en los lugares donde habría de aplicarse la prueba. No se sabe si cuenta con afiliados, testaferros o provocadores, ni mucho menos con infiltrados en sus sesiones. Sus “voceros” suelen ser los mismos, particularmente Rubén Núñez, de la sección 22.

Dijo rotundamente que “ningún maestro podrá registrarse en el proceso evaluativo que ordena la SEP”. Otro “vocero”, también de la sección 22, Benito Vázquez, se fue hasta el abismo, ya que “ignorarán” a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, si es que esta suprema autoridad judicial no los ampara contra la reforma educativa.

En sus manifestaciones y protestas han incurrido en delitos. En este caso sí son punibles. Saquearon camiones en Chipas, encapuchados, e incendiaron papelería del Instituto de Evaluación. Al mismo tiempo, tomaron canales de televisión locales.

En Morelia fueron repudiados en su calle principal, y un automovilista se les enfrentó, al punto de atropellar a elementos de la Fuerza Ciudadana. No llegaron las cosas a mayores, pero hubo trifulcas, poncharon llantas y amedrentaron. Ha habido otras expresiones agitadas y riesgosas.

No ha habido aquí esencias y sí solicitud de amparo para que el Estado garantice la presencia de los profesores ante sus grupos, por más que se ha visto a algunos sedicentes padres de familia en apoyo, y algunos repudios frontales. La carencia de clases no solamente perjudica a los alumnos, sino que los padres de familia tienen problemas. En Baja California Sur se ha hecho saber que el estado garantizará la presencia de los maestros.

Los modos comunes del boicot los efectuarán con marchas, mítines y brigadas de difusión durante tres días. Se disputan posiciones, no solamente escolares, sino administrativas. Pero ya se previno que “si alguien se promueve a supervisor, a director o a jefe de sector, no lo vamos a aceptar, ni que llegue a director de escuela o que llegue a supervisor. Nosotros vamos a bloquear todo el proceso evaluativo”, según dijo Benito Vázquez Henestrosa, secretario de prensa de la sección 22. Así que la CNTE se ha arrojado a su abismo social y legal. Sí, llueve y truena.