Vivir el día

Adiós al PRD

Si lo hubieran dicho detractores, no sería tan contundente como lo expresó Carlos Navarrete ante el Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática: “La izquierda está dividida como nunca y en competencia entre sí”. Ha sido macizo y rotundo.

Además hizo oficial su salida de la dirigencia y requirió la renovación en todos los niveles partidistas. “Los electores premian y castigan gobiernos, y sancionan con su voto a los partidos cuando postulan candidatos indeseables, desprestigiados o sin propuestas viables”, lamentó.

Y asumió: “Por eso y muchas razones más, el PRD debe entrar a una transformación integral en su actuación política, en sus organizaciones internas y en sus gobiernos estatales, municipales y delegacionales”.

Y condenó: “No podemos seguir por el mismo rumbo, ha llegado el momento de transformación en las filas del PRD; de no hacerlo, corremos el riesgo de ir debilitando nuestro partido hasta ponerlo en franca extinción”.

Según él, fueron tres las causas que impactaron a su partido y lo colocaron en una crisis: la fractura con Andrés Manuel López Obrador y la creación de Morena, el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala y la salida de Cuauhtémoc Cárdenas junto con dirigentes, legisladores y 700 afiliados.

Todavía más: “Además la fractura de la izquierda no solamente se refleja en cifras, la relación con Movimiento Ciudadano y Morena se ha deteriorado en los últimos tres años”. Sostiene que hay la impresión de que Movimiento y Morena quieren el exterminio del PRD.

A pesar de esta condena, ya se mientan, según Jesús Zambrano, a Robledo, Belaunzarán y Mojica para el relevo de Navarrete. De lo perdido, lo que aparezca. Con Liliana Sosa dijo, en MILENIO Televisión, que un presunto nuevo dirigente no será necesariamente de Los Chuchos, pero sí “alguien que signifique una determinación de que no podemos seguir igual, como hemos venido actuando los últimos meses. Porque una de las cosas que deberíamos superar es la lógica, que ya se volvió perversa, del manejo y el juego contra corrientes. Si no queremos que se repitan escenarios como el del pasado 7 de junio, o incluso peores, tenemos que tomar medidas urgentes”.

Y así urge para que se reafirme su carácter de partido opositor, el acompañamiento, observación y verificación de sus gobiernos, la coordinación con los grupos parlamentarios federales y locales, una política de alianzas en el terreno legislativo y electoral, y la vinculación con los ciudadanos, organizaciones civiles, gremiales y profesionales. O sea renovarse o morir, como dijo Navarrete.