Cortando rábanos

En todos lados, por todas partes

Julio César Mondragón fue asesinado en Guerrero. Tenía 22 años y tan sólo un mes de haber entrado a la Escuela Normal de Ayotzinapa. Su cuerpo fue encontrado el domingo 28 de septiembre con marcas de una brutalidad terrible: no tenía heridas por arma blanca o de fuego, lo mataron a golpes. Después, le quitaron la piel del rostro y lo arrojaron a la calle. Perversa metáfora de una violencia que intenta reducirnos hasta el anonimato y el silencio, todos podemos ser el rostro y la voz de Julio César Mondragón. Dos meses antes, Julio había visto nacer a su primera hija, Melissa. ¿Qué explicaciones le daremos  a ella cuando crezca? ¿Qué México heredará de nosotros?Para mañana se tiene contemplado el Día de Acción Global por Ayotzinapa: paros, asambleas y marchas en distintas ciudades dentro y fuera de México. Justicia y verdad para Ayotzinapa, justicia y verdad para México.

Del Bravo al Usumacinta, del Atlántico al Pacífico, un objetivo específico reclama saliva y tinta. Una sociedad distinta donde quepa la razón, aumenta la indignación por todas partes del mapa México es Ayotzinapa con toda su población: 

Meseras, electricistas, estudiantes, contadores, monjas, poetas, doctores,  chefs, mariachis, periodistas.  Diseñadores, taxistas, bailarinas, carpinteros, campesinos y mineros con la misma convicción: Julio César Mondragón tu rostro es México entero.  

Hablan por ti Iztapalapa, Querétaro y Hermosillo, Ciudad Victoria, Saltillo, San Luis Potosí y Xalapa. Puebla, Monterrey, Ixtapa, La Paz, Mérida, León, Tuxtla, Veracruz, Torreón, Durango y Ciudad Madero: tu voz es México entero Julio César Mondragón. 


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