Cortando rábanos

Suenan las campanas: la fe de Romero

En plena misa de Domingo de Ramos, el disparo de un francotirador traspasó el corazón de Arnulfo Romero, arzobispo católico en El Salvador. Era marzo de 1980. Al parecer, el cura había estado practicando una fe incómoda, denunciando las violaciones a los derechos humanos y la explotación a la que eran sometidos sus feligreses. Aunque la propuesta de ser canonizado había sido promovida desde 1990, el trámite -más terrenal que divino- fue detenido durante 25 años en el Vaticano, tal vez por estar asociado a la Teología de la Liberación.

Sin embargo, el Vaticano no pudo impedir que Romero se convirtiera en una figura de la lucha social más allá de Centroamérica: lo mismo figura en las canciones de Salsa que entre los diez mártires que resguardan la abadía de Westminster en Londres, junto a Martin Luther King o Dietrich Bonhoeffer.

Fue hasta el pasado sábado que la beatificación de Oscar Arnulfo Romero procedió y aún está por saberse si se trata de una estrategia católica para recuperar adeptos frente a la proliferación de las sectas protestantes en Latinoamérica o es un verdadero ejercicio autocrítico del Vaticano. Ya Dios dirá. 


Suenan campanas por el amor

por la memoria y por la justicia

suenan campanas por la noticia

de lo ocurrido en El Salvador.

Suena a ministro, cura o pastor,

suena a Quijote con escudero,

a campesino, indígena, obrero,

más que exorcismo contra el demonio

el campanario del padre Antonio

suena a que vive Arnulfo Romero



Suenan campanas por la verdad

de un continente sin dictaduras

suena a que buscan algunos curas

darle a sus pueblos la libertad.

Suena a que América ya tiene edad

de emanciparse del extranjero,

suena a que más que fama o dinero

buscan justicia algunas sotanas,

el contrapunto de esas campanas

suena a que vive Arnulfo Romero



Suena una voz por la cordillera

de Enrique Dussel a Cardenal

suena a que la justicia social

busca hermanar a América entera:

a Malcolm X con Raúl Vera,

Camilo Torres el guerrillero,

suena a que mártires del mundo entero

con sus creencias no hacen negocio

la parte digna del sacerdocio

suena a que vive Arnulfo Romero



Suena a una iglesia que en dos mitades

por fanatismos se ha fracturado

suena a que un cura fue asesinado

como en la Salsade Rubén Blades.

Suena a que dijo tantas verdades

en su homilía que un pistolero

fue a visitarlo, y de un certero

tiro en el pecho cortó su vida

y el pueblo calla pero no olvida

quien le dio muerte a Arnulfo Romero



Ruego por que esa catedral mítica

no siga siendo más de lo mismo

cambie los dogmas y el fanatismo

por una iglesia consciente y crítica.

Suena a que están haciendo política

desde el altar los miembros del clero

suena a Calvino, a Martín Lutero,

a disidencia más que a rosario:

ese repiqueen el campanario

suena a que vive Arnulfo Romero. 



cortandorabanos@yahoo.com