Cortando rábanos

Un son para Solalinde

La caravana del Viacrucis del Migrante, proveniente de Ixtepec, Oaxaca, y compuesta por más de doscientos individuos en su mayoría centroamericanos, llegó el sábado al Distrito Federal.

Tras pasar la noche en un deportivo de la delegación Coyoacán, los integrantes de la movilización realizaron un acto público en las inmediaciones de la basílica.

Allí, el sacerdote Alejandro Solalinde denunció las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la Policía Federal (PF) en contra de los centroamericanos, quienes el jueves pasado fueron golpeados y rociados con gas durante un operativo.»Lo que pasó el jueves fue la culminación de un acoso, de una tortura sicológica, porque el diálogo fue desechado. No hay conversación con un programa de seguridad aplicado por policías”, indicó el religioso.


Vuela, vuela, palomita

de Ixtepec a Coyoacán,

aletea buscando el pan

que no encontraste cerquita.

El corazón se me agita

cuando hablo de migración,

qué delicada cuestión

trazar líneas en la tierra

que justifiquen la guerra

y la discriminación.

Tras del sueño americano

miles de compas emigran

pero sus vidas peligran

en el suelo mexicano.

Por un trato más humano

al migrante, al peregrino,

por que llegue a su destino

cada pie que el viaje emprende,

es la causa que defiende

“Hermanos en el camino”.

Rondan como zopilotes

acechando a los migrantes

igual narcotraficantes

que policías y coyotes.

Lo bueno es que hay sacerdotes

que les echan una mano

denunciando lo inhumano

del trato que ellos reciben:

aquí los migrantes viven

un viacrucis cotidiano.

Porque el riesgo se delata

si quieres llegar al norte

sin visas ni pasaporte

viajando a salto de mata.

La policía te maltrata

golpeándote sin motivo,

te roban el efectivo

y solo tienes los pies

para intentarlo otra vez

si es que logras salir vivo.

Vuela, vuela, palomita,

vuela también guacamaya,

busca lejos de la playa

lo que el nido necesita.

Es mi alma una tortolita

que nunca jamás se rinde,

déjenme entonces que brinde

-aunque a algunos no les cuadre-

este son es para el padre

Alejandro Solalinde. 



cortandorabanos@yahoo.com