Cortando rábanos

Signos vitales

Hace siete siglos, Petrarca cantaba “por causa del amor, juzgo el vivir por cosa muy nociva”. Doscientos años más tarde, Lope de Vega sentenció: “dar la vida y el alma a un desengaño: eso es amor, quien lo probó lo sabe”. Sor Juana, aunque monja del siglo XVII, no se quedaba atrás en mal de amores: “bella ilusión por quien alegre muero, dulce ficción por quien penosa vivo”. Neruda también hizo lo suyo al escribir: “Amor, qué soledad errante hasta tu compañía”, y a la vuelta de la esquina puedo escuchar a Vicente Fernández coreando: “no queda otro camino que adorarlas”. Lo cierto es que, en plena época del Whatsapp y las impresoras 3D, seguimos enamorándonos, unos de otras, otras de unos y todos contra todos. Sea pues, y vayan estos versos para los desahuciados:
Ni brujas, ni curanderos,ni un electrocardiograma, ni hospitalizado, en camacon cinco litros de suero,ponen fin a este severocuadro de melancolía.Ni compresas de agua fría,ni recetas de herbolaria,ni tres inyecciones diarias:es cosa grave la mía.
Probé con Pepto Bismol,con Prozac, con aspirinas,con parches de nicotina,anfetaminas y alcohol.Seis botellas de Sotoldescansan en la basura;las enfermeras procurandisimular su sorpresapero por las noches rezanporque no encuentran la cura.
Con terapia y regresiones,con el Tarot y la Ouija,con colas de lagartijahervidas en infusiones,con poemas, con canciones,busco remedio a mis malespero no he dado señalesde superar este coma,el doctor piensa que es broma:no tengo signos vitales.
Ni el Tylenol, la morfina,el yoga o la acupunturareducen la calentura,no sirve la medicina.Insomnios sin cafeínafiebre, pérdida de pesoy escalofrío hasta el huesoconfirman que no estoy sano pero no hay poder humanoque me haga olvidar tus besos. 


cortandorabanos@yahoo.com