Cortando rábanos

Libertad para Nestora

Como millones de nuestros paisanos, Nestora Salgado emigró de Guerrero a Washington en busca de mejor suerte.

Allá comenzó como empleada doméstica, niñera y mesera. Veinte años después, cuando consiguió labrar un mejor futuro para ella y sus tres hijas, regresó a Olinalá. Allí se enteró de las injusticias que el pueblo pasaba a manos de autoridades corruptas, y decidió organizar una policía comunitaria para defender sus derechos. Fue comandante de las autodefensas civiles durante 10 meses.

En agosto de 2013 cayó presa, acusada de secuestro y extorsión, y fue trasladada a un penal en Tepic. Igual que el doctor Mireles, se trata de un encarcelamiento por motivos políticos.

El sábado pasado, Nestora fue trasladada al penal de Tepepan, en donde permanece bajo observación médica, pues ya ha cumplido 25 días sin comer y cuatro sin tomar líquidos. “No quiero amnistía, sino justicia”, declaró el domingo a los medios. Van para ella estos versos:



Vuela, tortolita, vuela

del DF a Olinalá

anda a decirles allá

la pena que me desvela.

Tengo prendida una vela

día y noche, a toda hora,

señala mi veladora

que está presa una inocente

y exige fervientemente

Libertad para Nestora



Libertad para Nestora

porque no merece rejas

quien presta ojos y orejas

a lo que el gobierno ignora.

¡Libertad, aquí y ahora!

¿Por qué te tienen reclusa?

¿Con qué miserable escusa

enjaulan tu libertad?

¿Por buscar la dignidad?

¿Es de eso que se te acusa?



“Lo que yo exijo es justicia”

dijo Nestora a la prensa

y argumenta en su defensa

una huelga alimenticia.

Y una vez más la noticia

trastocada en los detalles:

Tortolita, no desmayes

frente a un sistema incongruente

que encarcela al inocente

y al ladrón pone en las calles.



Policías comunitarias

hacen falta en tantos lados

en los pueblos secuestrados

por las injusticias diarias.

Cómo se hacen necesarias

en estos cielos hostiles

por decenas, cientos, miles,

un millón de tortolitas,

de Nestoras, de adelitas

y autodefensas civiles.



Tortolita, tu piquito

está atado con alambre:

no puedes saciar tu hambre

ni puede salir tu grito.

Si defenderse es delito

entonces cúlpenme ahora,

apaguen mi veladora

y borren mi voz del viento,

yo insistiré en mi argumento:

¡Libertad para Nestora!  



cortandorabanos@yahoo.com