Cortando rábanos

Ética, confeti y serpentinas

En marzo de 1811, durante un viaje para conseguir armas, Miguel Hidalgo fue traicionado y apresado por Ignacio Elizondo. Después de un penoso proceso promovido por la Inquisición, a Hidalgo le cortaron las yemas de los dedos y la superficie de las manos, argumentando lo siguiente: “te arrancamos la potestad de sacrificar, consagrar y bendecir, que recibiste con la unción de las manos y los dedos”. Pocos saben que una de sus aficiones era escribir versos. Según señala el curador Héctor Palhares Meza: “La víspera de su muerte, Hidalgo escribió con un carbón en la pared de su calabozo las siguientes décimas en agradecimiento al trato humano que recibiera del cabo Ortega y del español Melchor Guaspe:
Ortega, tu crianza fina,tu índole y estilo amable, te harán siempre apreciableaun con gente peregrina.Tiene protección divinala piedad que has ejercidocon un pobre desvalidoque mañana va a morir,y no puede retribuirningún favor recibido.
Melchor, tu buen corazónha adunado con pericia,lo que pide la justiciay exige la compasión.En tu humana condición das consuelo al desvalidoen cuanto te es permitido,partes el postre con él,y agradecido Miguelte da las gracias rendido”.
Confieso que a mí, más que confeti y serpentinas, en las fechas patrias me da por lanzar al aire preguntas tricolores. Eso sí, lo hago en verso, para no desentonar: 
¿Qué pensaría, si viviera,Hidalgo del TLC?¿Se preguntaría porquénos tiran línea de fuera?¿Posaría con la banderapara salir en la tele?¿Aprobaría los papelesde la Reforma Energética?¿O por congruencia y por éticadaría su apoyo a Mireles? 


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