Cortando rábanos

Décimas de a nueve y medio

Llega el dólar a 17 pesos mientras el presidente Peña Nieto “ofrece disculpas” públicas, lo que es una burda manera de regodearse en una inocencia comprada (o fiada) por su lacayo Virgilio Andrade.

El cuento de la exhaustiva investigación y su sorpresivo desenlace no es un indicador de que se nos haya inflitrado un individuo corrupto, sino un claro síntoma de que nuestro sistema político está podrido hasta las raíces: pasan las reformas estructurales por la puerta grande mientras los derechos humanos se atoran en el mosquitero del silencio y la censura.

Discúlpenme lo aguafiestas, pero esas nubes no pintan bien. 


La vida no vale nada

ahora en nuestro país:

ni el petróleo, ni el maíz,

todo es propiedad privada.

La justicia está olvidada

en las garras del Estado,

pierden valor el pasado,

el futuro y el presente:

no es el peso solamente 

lo devaluado.



No vale nada el honor

de una a otra frontera,

y en el asta la bandera

va perdiendo su color.

De nada vale una flor

en manos de un delincuente,

no se vale ser decente

si quieres ser diputado:

no está el peso devaluado

únicamente.



Los recuerdos de los viejos

valen cada vez más poco,

no valoramos tampoco 

su experiencia y sus consejos.

Sobran los malos manejos,

o faltan explicaciones:

somos más de cien millones

y en vez de estar repuntando

seguimos acumulando

devaluaciones.



Nuestros héroes pierden brillo,

se va opacando la historia,

se hace olvido la memoria

y así, todo vale grillo.

Ser transa se ve sencillo,

pero de nuestra incongruencia

pagarán las consecuencias

mañana los chilpayates:

van a ser tres cacahuates

toda su herencia.



No es esta devaluación

una operación bursátil 

que un teléfono portátil

corrija con un botón.

Seguirá la población

pasiva, muda y callada

buscando con la mirada

la punta de su nariz

cuando de nuestro país

no quede nada. 



cortandorabanos@yahoo.com