El viejo PRI

La verdad es una mentira sofisticada

 

Lo curioso del regreso de Arturo Zamora al Senado de la República es que no terminó de llegar a Jalisco. Se dice que fue impuesto, o bien, sugerido por alguien de la esfera federal.

El eufemismo, sugerido, se vuelve una broma macabra, adquiere su verdadera dimensión en las prácticas de control que ejerce el viejo PRI. El desempeño de Arturo Zamora como secretario de Gobierno hasta ahora ha sido limpio.

Zamora es un político con oficio. Difícilmente se habría enganchado en una lógica disputa por el poder con el equipo cercano del gobernador. Entendió cómo estaba estructurado el poder al interior del gabinete y lidió con ello.

Hacia fuera, el mensaje dado por el todavía secretario de Gobierno fue de unidad y lealtad con el gobernador del estado. Entregó un reporte de trabajo, tomó el hilo y zurció un discurso de aquí no pasa nada y a lo que sigue.

Para los que no creemos en el PRI, el paso de Arturo Zamora por la Secretaría de Gobierno de Jalisco es la confirmación de que el Partido Revolucionario Institucional: El máximo exponente de la simulación.

Meses atrás era de todos conocido que Zamora se iría. La respuesta oficial siempre fue la misma, negarlo. La mentira y la simulación inundan las declaraciones de priistas.

Elisa Ayón negó su voz en grabaciones. Ramiro Hernández negó, entre otras muchas cosas, la existencia de licencias de construcción en la zona de Huentitán, cuando existen.

Jorge Aristóteles afirmó que el poblado del Temacapulín no se inundaría, y ahora, se desentiende del problema. El exdirigente del PRI en el Distrito Federal, forjador de una red de prostitución disfrazada de empleos, Cuauhtémoc Gutiérrez, negó sus prácticas aberrantes.

Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray han negado sistemáticamente que el país está en recesión, el INEGI lo desmiente. El propio gobierno federal que anuncia acciones urgentes para reactivar la economía y destina 3 mil millones para emprendedores, al tiempo en que anuncia que en el año 2015 regalarán ¡12.5 millones de televisores con un costo de 26 mil millones de pesos!

¿Usted puede entender esto? La economía está en recesión y se destinan para ello 3 mil millones de pesos para crear pequeñas y medianas empresas, contra 26 mil millones para la compra de televisores para aliviar el apagón analógico.

El mensaje es claro: al gobierno le interesa invertir en entretenimiento, no en desarrollo económico y productivo. El viejo PRI, está en lo suyo, en la simulación y en la mentira.

 

franklozanodelreal@gmail.com