Tres en uno

I Este día se da el fallo sobre si opera o no, la empresa Uber Vallarta. Mientras son peras o son manzanas, el más bello de los destinos jaliscienses de playa, vive horas de angustia a manos de la mafia taxista. Resulta increíble e insostenible la doble moral de algunos legisladores que, desde su curul aprobaron la famosa Ley Uber y cuando andan de gira política en Puerto Vallarta, azuzan a los taxistas y son parte de la violencia con que este antipático gremio está enfrentando a los choferes de la plataforma electrónica.

El oportunismo y la mentira, no deben condicionar los derechos de la gente, de elegir el medio de transporte que mejor les convenga. Tampoco deben servir como pretexto para ejercer la violencia.

Residentes y turistas, le han dado la bienvenida a Uber por una sencilla razón: quieren calidad, buen trato, unidades limpias y tarifas decentes. Lucrar políticamente en contra de la gente, tarde o temprano se paga.

II Ayer domingo, el gobernador del estado anunció la cancelación del contrato del programa de fotomultas, mismo que operaba la empresa Autotraffic. El gobierno del estado busca adquirir los equipos y replantear el destino de los recursos para que se apliquen en obras de infraestructura vial.

El malestar social contra el programa radicaba en dos cosas, en la falta de transparencia y en el contrato desventajoso para las finanzas estatales. Con esta medida, el gobernador le vuelve a dar la vuelta a un asunto espinoso.

Lo cierto es que, toda medida que ayude a disminuir accidentes y encarezca el uso del transporte privado, debe ser aplaudida. Las fotomultas recaudan e inhiben el exceso de velocidad.

En cuatro meses, podremos ver si las medidas funcionarán o no.

III La semana pasada el Congreso del Estado aprobó el Sistema Estatal Anticorrupción. La ruta del consenso se impuso y la mayoría, conformada por las bancadas del PRI y de Movimiento Ciudadano, sacaron adelante la votación.

El punto toral de la reforma será la elección del Fiscal Anticorrupción. Diversas organizaciones coinciden en el perfil que debe tener quien encabece a este órgano. Los más escépticos, dan por sentado que cualquier propuesta que surja del gobierno y del poder legislativo, será una tomadura de pelo.

Habrá que esperar para ver quiénes se apuntan para competir y finalmente, quién quedará, para poder medir si la institución naciente gozará de la credibilidad necesaria para  detectar y sancionar la corrupción, o si solamente se tratará de un majestuoso acto de simulación para mantener a la opinión pública en calma.

Mientras tanto, toca vigilar el proceso.

franklozanodelreal@gmail.com