El tribunal de la suspicacia

A 12 años de haberse constituido, el Tribunal Administrativo del Estado de Jalisco suma una nueva mancha en su expediente: una sentencia que obliga al Ayuntamiento de Zapopan a modificar el uso de suelo de un área forestal en la carretera a Colotlán, para permitir la construcción de hasta 30 mil viviendas. Esto es grave para una ciudad, es decir, para una zona metropolitana que hoy sufre los estragos de haber elegido un modelo de desarrollo extendido, contra un modelo compacto, integrado e integrador de servicios, con usos múltiples y vivienda vertical.  La sentencia del TAE, es eso, una sentencia que condena a millones, para beneficiar a uno, en este caso, a la CANADEVI. Resulta increíble, que a estas alturas de caos urbano, la Cámara Nacional de la Industria y Desarrollo de Vivienda, ignore el daño ambiental y económico que se causará a la ciudad, de realizarse su proyecto. En vez de aprovechar el capital que se va a invertir en construir 30 mil viviendas, para invertirlo en zonas que cuentan con equipamiento, infraestructura y servicios consolidados, deciden abrirle una grieta más a la mancha urbana. No solo es irresponsable, sino también falto de escrúpulos.  Por su parte, el TAE no puede llamarle justicia a este acto que no es otra cosa que una licencia para depredar el entorno natural. No puede llamarle justicia, ni darle la razón a un particular por sobre una ciudad que hoy no tiene resuelto el tema de la movilidad y que tiene zonas completas sumergidas en la marginación. Si algo ha caracterizado al TAE últimamente, es una suerte de antesala que legaliza lo chueco. El TAE se ha convertido en un metapoder que actúa por encima de los ordenamientos municipales. Cualquiera que haya tenido una experiencia negativa en un trámite gubernamental, sabe que se puede amparar en el TAE y problema resuelto. Así es como empresas que se dedican a la publicidad, han impuesto la contaminación visual en el espacio público; así se quedó la ruta 62 sobre la Calzada Independencia, a pesar de existir el Macrobús; así se han abierto gasolineras en lugares donde los vecinos se oponen; así es como operan fuera de la ley los mototaxis; así es como muchos bares y todo tipo de edificaciones han brotado donde no deben, porque tienen en el Tribunal Administrativo del Estado a un gestor de oficio, un cómplice y quizá también a un socio. Si las instituciones fomentan las estupideces y van contra el sentido común, hay que suprimirlas. El TAE pide a gritos su desaparición.

 

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