Ni risa, ni llanto

El Chapo vio la luz al final del túnel

 

Apenas se cocinaba una molestia general por el numeroso grupo de personas que acompañan al Presidente Enrique Peña Nieto a su viaje oficial a Francia, cuando se dio a conocer la noticia de la fuga del Chapo Guzmán.

Todavía no aterrizaba el avión presidencial cuando toda Europa reaccionaba al hecho, por demás vergonzoso, de la segunda fuga del capo de capos, de un penal de alta seguridad. No, nadie iba a aplaudir, tampoco ahí.

Imagino los terribles minutos previos a la llegada al aeropuerto Charles De Gaulle. El desencanto, la frustración de un hombre que parece que está destinado a ser la burla del país que dice gobernar.

Peña Nieto viajó a Francia para promover la inversión en nuestro país. Tristemente, no podrá asegurarle a los inversionistas que México es un país seguro: Tamaulipas, Jalisco, Michoacán y Guerrero lo demuestran. Tampoco podrá asegurar que en el país reina una paz social, las voces de justicia por Ayotzinapa lo perseguirán; el conflicto magisterial también.

Tampoco podrá presumir que la nación está en un proceso de transformación económica, pues la devaluación de más de 24 por ciento que ha tenido el peso, durante su mandato, lo desdecirían. No podrá decir que el gobierno está haciendo un gran esfuerzo por combatir la desigualdad, porque no puede ocultar los 168 mil millones de pesos que su gobierno recortará del gasto público.

Tampoco podrá decirles a los inversionistas que México es un lugar seguro para invertir, cuando lo persigue un escándalo de corrupción tras otro. Cuando es evidente que persiste el favoritismo en la asignación de contratos hacia ciertas empresas; o cuando un reo de máxima seguridad, como Joaquín Guzmán Loera, se fuga de un penal, luego de construir un túnel de más de un kilómetro y medio de longitud, sin que la policía municipal, estatal y federal, el ejército, la marina y el CISEN se dieran cuenta.

Hoy más que nunca toma relevancia la entrevista que León Krauze le hizo a Peña Nieto en 2014 (https://www.youtube.com/watch?v=gvs8qGrA1Co&app=desktop). Espero con ansiedad la reacción del primer mandatario ante sus propias palabras, donde, a propósito de una eventual nueva fuga del Chapo, dijo que eso sería “imperdonable”. 

Lo que sucedió la noche del sábado pasado es motivo de vergüenza. Nuestro país da pena ajena. En su primera intervención para referirse al asunto, Peña Nieto dijo que la fuga de Guzmán era una afrenta para el Estado. Para los mexicanos, además del Chapo Guzmán, su gobierno es una afrenta. En este asunto, a diferencia de otros, uno elige entre llorar o reír, en este, no se puede, ni lo uno, ni lo otro.  

 

franklozanodelreal@gmail.com