El resquebrajamiento de la confianza

La crisis de seguridad, ignorada durante dos años por el Estado, poco a poco se ha vuelto una crisis institucional en la que, el presidente, su brazo político, el de la justicia y el hacendario, parecen turnarse para ver quién cae primero.

El Presidente Peña Nieto no es sujeto de confianza. Su relación personal con la empresa HIGA, beneficiaria de contratos multimillonarios, le ha causado un daño moral sin precedentes. Hoy el presidente camina bajo la sombra de la corrupción y del conflicto de interés. Su credibilidad ya no está en juego, simplemente, ya no tiene, por tanto, su margen para liderar cualquier proceso de transformación política nacional, con lo que ello implica, carece de lo fundamental: legitimidad.

El Secretario de Gobernación, Osorio Chong, carga sobre los hombros con el peso de la omisión del estado en materia de seguridad. No hay forma humana para entender cómo un Secretario de Gobierno, que entre sus atribuciones tiene el manejo de la inteligencia, permitiera que el país se volviera un polvorín, que los grupos criminales dominaran el territorio y además, que el estado tardara tanto en reaccionar a la desaparición de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa. No es, pues, un hombre con la sensibilidad, ni con la calidad moral para encabezar la reconstrucción social de una nación dividida.

El Procurador General de la República Murillo Karam va de error en error. Un día se cansa de responder preguntas y al otro, utilizar la justicia como brazo represor. Su figura se ha ido desdibujando y ha optado por desaparecer y callar, para dejar que el mercado de rumores ocupe el lugar del estado.

Finalmente, el Secretario de Hacienda Luis Videgaray. El hasta hace poco, Virrey en funciones, luce hoy acorralado por sus decisiones, y ahora también, envuelto en sospechas por conflicto de interés, tal como su patrón. Once ajustes a la baja en la economía, pérdida de alrededor de 1.7 por ciento del valor del peso, presión inflacionaria creciente y la baja del precio del petróleo, forman un cúmulo de frentes que no puede atender alguien que, además, debe explicar cómo fue que pagó un préstamo a grupo HIGA, pactado para 18 años, en dos.

Parece que el gobierno gasta más energía y recursos en acallar hashtags en twitter [#Yamecanse va en su quinta versión] que en resolver de fondo y de frente los problemas. El presidente y tres de sus pilares se resquebrajan y con ellos, la confianza en el gobierno.  

 

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