10 puntos vacíos

Establo fallido

Los diez puntos anunciados por el Presidente Enrique Peña Nieto no deben distraernos del tema central que nos ocupa a los mexicanos: hay 43 estudiantes desaparecidos y un conflicto de interés no aclarado de su parte.

Tampoco debe de distraernos del discurso presidencial que pretende criminalizar la protesta, ni borrar de nuestra memoria que el estado detuvo arbitrariamente a once estudiantes.

Uno de los puntos hizo alusión a los derechos humanos y dos días después agentes de la procuraduría de justicia, levantaron, golpearon y amenazaron a Sandino Bucio, y elementos del ejército violaron la autonomía de la Universidad Autónoma de Coahuila.

En el punto que atañe a la corrupción y la transparencia, no puede ser más hipócrita y cínico. ¿A quién cree que se dirige cuando propone esto? ¿Acaso pretenden dar un carpetazo al tema de la Casa Blanca, al tema de la casa de la colonia Las Lomas que utilizó durante su precampaña, durante su campaña y durante el periodo de transición de gobierno?

¿Con qué calidad moral puede un Presidente encabezar una cruzada contra la corrupción y la opacidad, cuando su declaración patrimonial no está debidamente investigada?

El Presidente propone una intervención en Guerrero y Michoacán, así como en Tamaulipas y Jalisco. Lo que propone, no es más que una reedición de una política del Presidente Calderón. Un refrito que ha demostrado no funcionar.

En el caso de Jalisco, las autoridades locales han tomado como un espaldarazo a su gran labor la mención del ejecutivo federal, ¿en serio el fiscal general, Nájera, y el gobernador, Aristóteles Sandoval, creen que se trata de un reconocimiento a su labor? La ciudadanía piensa todo lo contrario. La ciudadanía lee en esta medida una señal de alarma. Donde el gobierno de Jalisco y sus groupies ven casos aislados, los ciudadanos vemos una constante: la pésima gestión en seguridad.

Para rematar, el Presidente pasó de ver que algunos le querían desestabilizar su proyecto, a emprender una cruzada de inversiones en el sur del país, ¿en qué quedamos pues? ¡En la visión original solo nos faltaban las reformas! Ahora resulta que sí existe un México urgido, necesitado, pobre y con hambre. No pues, gracias.

En síntesis, los diez puntos de Peña Nieto son una tomadura de pelo que pretende hacer un borrón y cuenta nueva. Mientras no aclare el conflicto de interés derivado de su relación con el grupo HIGA y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, no habrá confianza en él, ni en su gobierno, ni en sus diez puntos vacíos.


franklozanodelreal@gmail.com