¿Quién es el patrón en Guadalajara?

El patrón no tiene quien le escriba

La regidora con licencia del Ayuntamiento de Guadalajara, Elisa Ayón, nos dejó a todos con la duda de, ¿quién es el patrón en Guadalajara? Ante el vacío de respuesta, aventuro unas cuantas hipótesis.

La primera es que el patrón de Guadalajara es el patrón de la deuda. Se trata de un patrón muy exigente que tiene sumida a la ciudad en un bache financiero que casi alcanza los 4 mil millones de pesos. De ser ese el patrón al que la regidora se refirió, es un patrón que, sin duda, hay que sustituir.

La segunda hipótesis es que, el patrón de Guadalajara es la delincuencia. Según datos de la Fiscalía General de Jalisco, al mes de agosto se reportan los siguientes números: mil 590 robos a personas; 195 robos a casas; 264 robos a negocios y 124 a bancos. Esto sin contar los robos no denunciados. El patrón de la delincuencia es un patrón que nos sobreexplota y no hay sindicado o fuerza policiaca que nos defienda de ello.

La tercera hipótesis es que el patrón de Guadalajara es el de la violencia armada. En lo que va del año, hasta el mes de octubre en nuestra ciudad, se han registrado 246 asesinatos, de los mil 155 homicidios que registra el estado. Guadalajara es la ciudad del estado donde han ocurrido más homicidios. El patrón de la muerte es un patrón muy desgraciado que nos tiene a todos viviendo al filo del miedo. A ese patrón hay que meterlo al bote.

La cuarta hipótesis es que el patrón de Guadalajara es la ocurrencia. Para muestra está el extinto proyecto Puerta Guadalajara, ahora llamado Iconia. La misma gata nada más que revolcada. El patrón de la ocurrencia nos llevará a la ruina como ciudad.

La quinta hipótesis es la del escándalo político, donde la maestra Ayón posee un doctorado récord. Pero donde también hay que sumar el asunto de la regidora Verónica Flores; el del anterior secretario general Tomás Vázquez Vigil y el escándalo de ambulantes; el del ex director de la Secretaría de Educación municipal, Juvenal Esparza y las denuncias penales o el de la irrupción violenta al informe de los regidores de Movimiento Ciudadano.

Es lamentable que Ramiro Hernández, pague los platos rotos por el cochinero que otros le heredaron o impusieron. La realidad es que en Guadalajara el patrón somos los ciudadanos y, más temprano que tarde, pediremos renuncias.